Un fuerte pronunciamiento desde el sector médico encendió las alarmas sobre la grave crisis que atraviesa el sistema de salud. Este primero de mayo hay cese de actividades.
La crisis del sistema de salud en Colombia suma un nuevo capítulo de tensión. Esta vez, voces del sector médico y político advierten sobre un panorama crítico marcado por retrasos salariales, presiones laborales y un creciente descontento entre los trabajadores sanitarios.
Andrés Ramírez Galindo enfermero oncólogo ex miembro de la junta directiva seccional de la Anec Tolima, calificó como “triste y sorprendente” la situación que atraviesan los profesionales, especialmente tras conocerse comunicaciones internas que, según denuncia, condicionan a los trabajadores frente a posibles protestas.
“Lo que se le está diciendo a la gente es sencillo: si usted protesta porque no le han pagado, probablemente hasta aquí llega su trabajo. Eso no es un trato digno para nadie”, aseguró Ramírez Galindo, al tiempo que extendió su preocupación no solo a médicos, sino a enfermeros, auxiliares, terapeutas, bacteriólogos, conductores de ambulancia y personal administrativo.
La falta de pago, que en algunos casos supera los seis meses, ha llevado al límite a quienes sostienen el sistema.
“Son personas que han estudiado más de una década, que tienen familias, deudas, responsabilidades. No recibir salario en ese tiempo no tiene justificación”, agregó.
Por su parte, el también exconcejal Andrés Galindo Ramírez respaldó el derecho al cese de actividades anunciado para el 1 de mayo, aclarando que no implicaría el abandono de pacientes en estado crítico.
“Cuando se habla de paro en salud, no se está diciendo que no se atenderán urgencias vitales. Es una medida para generar espacios de concertación. Es un derecho constitucional”, explicó.
Sin embargo, reconoció que cualquier interrupción parcial del servicio generará impactos, como retrasos en cirugías y consultas, lo que evidencia la complejidad del escenario actual. El trasfondo del problema, según los expertos, radica en un déficit estructural del sistema.
De acuerdo con cifras expuestas, hospitales estarían facturando cerca de 26.000 millones de pesos mensuales, pero recibiendo menos de la mitad en giros, lo que hace inviable su operación.
A esto se suma la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación, UPC, que no alcanza a cubrir los costos reales de atención de pacientes con enfermedades de alto costo como cáncer, patologías renales o enfermedades crónicas.
“Los hospitales están trabajando al rojo. Y cuando intentan recuperar esos recursos, les glosan los pagos. Es una cadena que está llevando al colapso”, advirtió Galindo.










