Adriana Matiz reveló que la extracción ilegal del mineral se ha convertido en una de las economías más lucrativas para grupos armados, dejando a su paso violencia, deterioro ambiental y crisis social en el departamento.
La extracción ilegal de oro en el sur del Tolima encendió las alarmas del país tras las contundentes declaraciones de la gobernadora Adriana Magali Matiz en su paso por una panel en la Feria del Libro 2026, donde aseguró que esta actividad ilícita ya supera en rentabilidad al narcotráfico.
“Un gramo de oro cuesta $550 mil, mientras uno de cocaína apenas $10 mil. Es evidente por qué estos grupos están migrando a esta actividad”, explicó la mandataria en su intervención.
Según Matiz, las organizaciones ilegales cobran entre $5 y $8 millones por permitir el ingreso de maquinaria, además de exigir el 15% de la producción, lo que se traduce en ingresos mensuales cercanos a los $7.000 millones.
La gobernadora también denunció vacíos en la aplicación de la norma que han facilitado el paso de maquinaria con documentación en regla, sin que se verifique su uso final en actividades ilícitas.
A esto se suma la estrategia de los grupos ilegales de abrir trochas para evadir controles y el uso de comunidades vulnerables, incluyendo mujeres embarazadas y niños, para obstaculizar operativos de la Fuerza Pública.
Aunque reconoció avances gracias al apoyo del Gobierno Nacional, Matiz insistió en que la lucha contra este fenómeno requiere acciones más contundentes para proteger el territorio y sus recursos naturales.










