En un testimonio cargado de tensión y emotividad, Victoria Eugenia Núñez aseguró estar siendo víctima de un supuesto “acoso interadministrativo, político y personal” tras diferencias con el mandatario local, Francisco Mejía.
Una fuerte polémica sacude al Hospital de Melgar Louis Pasteur luego de las explosivas declaraciones de su gerente Victoria Eugenia Núñez, quien denunció públicamente presuntas presiones políticas, afectaciones personales y posibles irregularidades dentro de la junta directiva de la entidad.
Durante su intervención, la funcionaria aseguró que el conflicto comenzó tras un desacuerdo con el alcalde municipal, luego de la llegada de una camioneta que habría generado molestia en el mandatario local.
“Después de haber llegado la camioneta, el alcalde me llamó muy enojado porque yo no había reconocido la labor de la administración y me dijo que si la pelea era peleando, que nos íbamos a pelear”, relató Núñez, quien además afirmó que desde ese momento empezó “su suplicio”.
La directiva sostuvo que desde el pasado 8 de abril ha enfrentado situaciones que, según ella, han afectado gravemente su estabilidad emocional y la de su familia.
Incluso aseguró que ha sido señalada como “la peor gerente” que ha tenido el hospital, pese a defender los resultados alcanzados junto a su equipo de trabajo.
“Quisiera que alguien se parara acá y me dijera quién ha hecho más de lo que yo he logrado con mi equipo”, expresó en medio de un discurso cargado de emotividad.
La controversia también se centra en la evaluación de desempeño realizada por la junta directiva del hospital.
Según explicó, mientras ella se había autoevaluado con una calificación de 4.2, finalmente recibió una nota de 2.9 por parte de la administración y la junta.
De acuerdo con su relato, la decisión habría quedado en manos del presidente de la junta, delegado por el secretario de Planeación, quien terminó dirimiendo las diferencias entre los integrantes del órgano directivo.
La gerente denunció además que, tras finalizar la reunión, personas ajenas a la junta ya conocían el resultado de la evaluación e incluso contactaron a miembros de su familia para informarles sobre la situación.
“Ahí empezó realmente todo este suplicio y este acoso interadministrativo, político y personal para mí”, manifestó.
Asimismo, cuestionó un acuerdo interno relacionado con su caso, asegurando que presuntamente algunos integrantes de la junta directiva ni siquiera habrían recibido copia del documento, mientras que terceros externos sí tendrían acceso al mismo, lo que, según afirmó, podría constituir una vulneración al debido proceso.











