La reducción del caudal, asociada a las actuales condiciones climáticas, ha obligado a restringir el suministro principalmente durante las mañanas y las noches, con el objetivo de recuperar el nivel de los tanques y garantizar el servicio en las horas de mayor necesidad.
Villahermosa enfrenta una carrera contra el tiempo para evitar que la escasez de agua se convierta en una emergencia mayor. La bocatoma principal del acueducto municipal registra una disminución superior al 50 % en su caudal, situación que ya llevó a implementar racionamientos de más de cinco horas y amenaza con golpear con mayor fuerza a hogares, colegios y comercio.
El alcalde Iván Mauricio Pulido Rodríguez confirmó que se adelanta una evaluación técnica de fuentes alternas de abastecimiento que podrían incorporarse al sistema en medio de la contingencia.
“Primero tenemos que hacer una identificación de la no contaminación de estas fuentes hídricas”, explicó el mandatario, al advertir que cualquier solución debe garantizar también la calidad y seguridad del agua.
La Administración espera definir en menos de ocho días las acciones para enfrentar la crisis. Si el caudal continúa descendiendo, Villahermosa podría verse obligada a declarar la emergencia por desabastecimiento de agua.
“Tendremos que tomar acciones primordiales y rápidas para poder solucionar esta contingencia”, sostuvo Pulido Rodríguez en diálogo con La Voz del Pueblo.










