La empresaria tolimense calificó como inesperada y dolorosa la designación de Castillo, cuestionó que la decisión haya sido tomada por una junta directiva que está próxima a terminar su periodo, a pocas semanas de nuevas elecciones, y puso en duda la transparencia y conveniencia de este nombramiento.
La designación de Victoria Castillo como nueva presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Ibagué continúa generando reacciones y cuestionamientos.
Esta vez, la empresaria tolimense Tania Sierra expresó su inconformidad con la decisión y puso en duda la conveniencia y la ética de que una junta directiva próxima a terminar su periodo haya realizado un nombramiento de tanta trascendencia.
En entrevista con La Voz del Pueblo 920 AM, Sierra calificó la determinación como inesperada y dolorosa, y cuestionó que la elección se haya producido cuando faltan aproximadamente dos meses para el cambio de junta directiva y cerca de un mes para las elecciones correspondientes.
“Hay una línea delgada entre la ética y la legalidad. Una junta que está por salir, que está a dos meses de salir, donde hay unas elecciones próximas a un mes, nombre una presidenta ejecutiva. No me parece ético”, manifestó la empresaria.
Asimismo, planteó interrogantes sobre los criterios que se tuvieron en cuenta para tomar la decisión y cuestionó que, según su interpretación, no se hubieran considerado otras representaciones dentro de la junta directiva.
Sierra también se refirió a los posibles vínculos políticos que rodean el nombramiento y mencionó las coincidencias que, a su juicio, generan dudas sobre la decisión.
“Victoria Castillo es de Choco, pero Carlos Hernando Enciso también, esto es muy tema político“, dijo Sierra.
Además, pidió revisar los resultados de la gestión que Victoria Castillo habría desempeñado anteriormente en la Fábrica de Licores del Tolima, al señalar que la información que conoció no evidenciaría un mejoramiento de esa entidad.
Otro de los aspectos que llamó su atención fue que, según la información conocida durante la entrevista, la designación tendría una duración mínima de 12 meses. Para Sierra, este periodo genera nuevos interrogantes, teniendo en cuenta la proximidad de los cambios en la junta directiva.










