Un escritor, emprendedor y una pareja que soñaba con compartir sus proyectos y conocimientos con más personas hacen parte de la historia que hoy enluta al Tolima. Desde el Líbano, familiares y amigos recuerdan su legado y lamentan una partida que califican como irreparable.
Una profunda tristeza embarga al municipio del Líbano tras conocerse la muerte de Gilbert Montilla y su esposa, Gloria Aleyda Meza Rico, dos colombianos que perdieron la vida luego de ser arrastrados por fuertes corrientes marinas en la playa Costa del Sol, en el departamento de La Paz, en El Salvador.
La noticia ha generado profundo dolor entre familiares, amigos y habitantes del norte del Tolima, donde Gilbert era recordado por pertenecer a una reconocida familia que durante muchos años estuvo al frente de Fotoyá, establecimiento fotográfico en el que quedaron inmortalizados innumerables momentos de varias generaciones de libanenses.
En diálogo con La Voz del Pueblo 920 AM, Mónica Jacobo, directora de Cultura del municipio y allegada a la familia, expresó su tristeza por lo sucedido y destacó las cualidades humanas de Gilbert, a quien describió como un hombre soñador, emprendedor y con una manera diferente de entender la vida.
“Era un hombre maravilloso, ayudó al que pudo ayudar, dio vida a muchas personas que estuvimos ahí en la oscuridad. Él veía la vida diferente y eso lo hacía especial”, recordó Mónica durante la entrevista.
Además de su trayectoria familiar, Gilbert había construido un camino como escritor. En abril de este año regresó al Líbano para presentar su libro H1: Nada es como te lo contaron, una publicación de más de 500 páginas en la que abordaba reflexiones sobre la humanidad, el universo y la existencia.
Su proyecto literario también había llegado a escenarios como la Feria del Libro de Pereira. Según relató Mónica, Gilbert tenía nuevos proyectos y esperaba continuar escribiendo y compartiendo sus historias.
Su partida representa, además de una pérdida familiar, la interrupción de iniciativas que todavía tenía por desarrollar. La pareja llevaba más de cinco años viviendo en El Salvador, donde había construido una vida y adelantaba proyectos relacionados con la lectura y el conocimiento. Sin embargo, la tragedia los sorprendió lejos de su tierra natal.











