Mauricio Cuéllar Arias lanzó una dura crítica contra la Alcaldía de Ibagué al asegurar que, cuando el proyecto del Centro Integral de Gestión del Riesgo ya avanzaba para su municipio, la capital del Tolima apareció “utilizando sus herramientas políticas” para quedarse con la iniciativa.
El alcalde de Armero Guayabal, Mauricio Cuéllar Arias, lanzó un fuerte reclamo contra la Alcaldía de Ibagué al asegurar que la capital tolimense entró tardíamente a disputar la construcción del Centro Integral de Gestión del Riesgo (CEGIR), pese a que su municipio ya presentó el lote, los estudios técnicos y formalizó la propuesta desde hace varios meses.
El mandatario aseguró que la iniciativa de construir el Centro Integral de Gestión del Riesgo en Armero nació durante la conmemoración de los 40 años de la tragedia de 1985 y contó con el respaldo de la Gobernación del Tolima y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Según Cuéllar, Armero Guayabal no solo fue el primer municipio en proponer la sede del proyecto, sino que además ya entregó planos topográficos, documentación técnica y un lote ubicado en el corregimiento de San Felipe, a pocos metros de la vía nacional.
El alcalde manifestó su inconformidad porque, a su juicio, cuando el proceso ya estaba avanzado, la administración de Johana Aranda mostró interés en llevar el CEGIR a Ibagué.
“No puede ser que ahora que estamos en esto, Ibagué, que nunca había sonado, aparezca levantando la mano y utilizando sus herramientas políticas para poder acceder a este proyecto que le pertenece más a Armero por lo que representa Armero para la humanidad”, afirmó Cuéllar.
El mandatario sostuvo que la capital del Tolima ni siquiera habría definido el lote para la construcción del centro, mientras que Armero cuenta con toda la disponibilidad del predio y los estudios requeridos para avanzar de inmediato.
Asimismo, hizo un llamado a las autoridades nacionales para que el proyecto se mantenga en Armero Guayabal, argumentando que el municipio ha sido históricamente golpeado por la tragedia, las restricciones para el desarrollo económico y la falta de inversión: “El llamado de atención es a que no sigamos matando a Armero, que no contribuyamos a que Armero no crezca”, enfatizó.








