Una sería denuncia hizo la abuela de una niña de apenas 3 años de edad, luego de que la menor resultara con una lesión en su zona íntima cuando se encontraba al cuidado de funcionarias del Centro de Desarrollo Infantil (CDI) El Pescador, adscrito al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
Según relató Clara Inés Sánchez Ramírez, abuela paterna y acudiente de la pequeña, el pasado 2 de octubre, hacia la 1:00 de la tarde, recibió una llamada desde la institución donde le informaron que su nieta había sufrido un accidente por lo que fue trasladada al hospital San Juan de Dios de Honda. Al llegar al lugar, la mujer asegura que fue informada de que la lesión comprometía la parte íntima de la niña y que tuvo que ser suturada con tres puntos entre la vagina y el ano, un hecho que califica como “traumático e inexplicable”.
Sánchez afirma que, desde el momento del supuesto accidente ha recibido tres versiones del hecho por parte del personal del Bienestar Familiar
En una oportunidad le indicaron que la niña se había orinado y que, al momento de cambiarla y en un descuido de la docente, se subió sobre una llave metálica y que accidentalmente se golpeó lo que le causó la lesión. No obstante, la abuela sostiene que la menor menciona algo distinto, lo que genera aún más incertidumbre sobre la verdadera causa del hecho.

Pese a la gravedad de lo sucedido, la denunciante asegura que no se activó de inmediato la póliza de seguros que cubre a los niños del CDI, y que la atención médica se realizó a través de la EPS de la menor. Además, manifiesta que hasta la fecha no ha recibido un informe oficial ni una versión clara de lo ocurrido.
Tras conocerse el caso, el Bienestar Familiar activó la ruta de atención, realizando visitas domiciliarias a la vivienda donde reside la abuela con la menor. En dichas visitas —según su testimonio— le manifestaron que, por su edad, podría no ser idónea para continuar al cuidado de la niña, situación que la preocupa aún más, pues teme perder la custodia.

La denunciante también asegura que, en ocasiones anteriores, al recoger a la niña del CDI, la encontraba con moretones, rasguños y mordeduras, situación que venía reportando mediante fotografías y mensajes a la docente encargada del grupo. “Esto pasa con varios niños, llegan con morados, y no se hace nada”, afirmó la mujer, quien considera que estos incidentes son más frecuentes de lo que se reconoce públicamente.
Desde el suceso, la menor presenta cambios emocionales y retrocesos en su conducta, incluyendo episodios de llanto durante la noche y el retorno al uso de pañal. Ante ello, su abuela decidió retirarla definitivamente del CDI ‘El Pescador’, mientras solicita la intervención de las autoridades competentes para que se esclarezcan los hechos y se proteja la integridad de los niños atendidos por estas instituciones.











