Monseñor Orlando Roa explicó el significado de las celebraciones del 1 y 2 de noviembre e invitó a los creyentes a mantener la oración por sus seres queridos fallecidos.
La Iglesia Católica conmemora este 1 de noviembre la solemnidad de Todos los Santos, una celebración dedicada a quienes, según la fe católica, gozan de la presencia de Dios en el cielo. El 2 de noviembre se recuerda a los fieles difuntos, una fecha destinada a la oración por las personas fallecidas.
La Voz del Pueblo habló con Monseñor Orlando Roa explicó que la fiesta de Todos los Santos corresponde a la llamada Iglesia triunfante, integrada por quienes alcanzaron la santidad y se encuentran en la presencia de Dios.
El religioso también se refirió a la clasificación teológica de la Iglesia en tres dimensiones: triunfante, purgante y militante. La primera corresponde a los santos en el cielo; la segunda, a las almas que atraviesan un proceso de purificación; y la tercera, a los creyentes que continúan su camino de fe en la vida terrenal.
Frente a la conmemoración del 2 de noviembre, monseñor Roa recordó la importancia de orar por los familiares y seres queridos que han fallecido.
“Nuestros seres queridos que ya se fueron a la presencia de Dios necesitan de nuestras oraciones”, manifestó.
Asimismo, explicó que, desde la enseñanza de la Iglesia, existe la creencia en la purificación de las almas después de la muerte y en la importancia de las oraciones de los creyentes por los fieles difuntos.
Las dos fechas hacen parte del calendario litúrgico católico y convocan a los creyentes a recordar a los santos y a orar por quienes han fallecido.










