El secretario de Seguridad, Alfredo Bocanegra, explicó que los controles en zonas como Castilla, Coyaima y Ataco han provocado el desplazamiento de estas actividades hacia sectores como Chaparral y Ortega, evidenciando la capacidad de adaptación de las redes ilegales.
El aumento sostenido en el precio internacional del oro está desatando una nueva ola de minería ilegal en el Tolima, donde las autoridades advierten una expansión acelerada hacia nuevos municipios y corredores estratégicos, pese a los operativos de control.
El secretario de Seguridad del departamento, Alfredo Bocanegra, alertó en La Voz del Pueblo que el fenómeno ya no se concentra únicamente en zonas tradicionales como Coyaima, Ataco o Castilla, sino que ahora se ha extendido hacia sectores como Chaparral y Ortega, donde se ha detectado el ingreso de maquinaria, combustible y personal sin actividad formal reconocida.
“El alto valor de la onza de oro, que ha oscilado entre los 4.600 y 5.600 dólares, dispara este tipo de economías ilegales. Cuando se cierra un punto, inmediatamente buscan abrir otro”, explicó el funcionario.
Según el balance, las estructuras detrás de esta actividad operan con una lógica itinerante, trasladándose constantemente entre regiones del país para evadir los controles. Incluso, se ha identificado la llegada de población proveniente de departamentos como Chocó y Antioquia, que rota entre diferentes zonas mineras dependiendo de la presión de las autoridades.
“El fenómeno es nacional. Cuando se cierra aquí, se van a otra región, y cuando se abre una nueva zona, regresan. Es una circulación permanente”, agregó.
El objetivo, aseguran, es “ahogar” las rutas de abastecimiento que permiten la operación de la minería ilegal y, al mismo tiempo, proteger a las comunidades que se ven afectadas por el impacto ambiental, social y de seguridad que deja esta actividad.











