El nuevo presidente del Consejo Nacional Electoral relató cómo pasó de trabajar en el comercio informal y la vigilancia a convertirse en abogado, docente universitario y magistrado. Durante una entrevista con La Voz del Pueblo, destacó el papel que tuvieron la educación y el apoyo de quienes impulsaron su formación.
Benjamín Ortiz ha recorrido un camino marcado por el trabajo en el campo, el comercio informal y la vigilancia. El nuevo presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) relató en La Voz del Pueblo cómo pasó de vender frutas en las calles de Ibagué y desempeñarse como celador a ocupar uno de los cargos más importantes de la organización electoral del país.
Ortiz, nacido en la vereda Santa Teresa de Ibagué, recordó que creció en un hogar campesino conformado por Omayra Torres y Hilario Ortiz. Cursó la primaria entre la escuela de su vereda y la Institución Educativa Murillo Toro, pero abandonó el bachillerato tras segundo año para dedicarse a trabajar como vendedor ambulante y en labores agrícolas.
“Yo ya no estudio más, hasta aquí fui”, recordó sobre la decisión que tomó en su juventud, convencido de que el comercio sería su futuro.
Su vida cambió cuando conoció al entonces secretario de Gobierno de Ibagué, Flavio Rodríguez Arce, quien le consiguió un empleo como vigilante en el Politécnico Luis A. Rengifo y le puso una condición: retomar los estudios.
“En noviembre usted me dice en qué colegio se va a matricular para terminar su estudio”, le dijo Rodríguez Arce, según recordó Ortiz.
Así regresó a las aulas en el colegio Simón Bolívar, donde encontró en la oratoria una oportunidad para destacarse. Participó y ganó varios concursos de oratoria, lo que le permitió mejorar su rendimiento académico y culminar el bachillerato.
Posteriormente estudió Derecho en la Universidad La Gran Colombia, realizó una maestría en Derecho Disciplinario en la Universidad Libre y cursó especializaciones en Derecho Electoral y Derecho Administrativo en la Universidad del Rosario. Además, se desempeñó como docente universitario.
Durante la entrevista también recordó su etapa como vigilante, oficio que, aseguró, aprovechó para leer literatura, poesía y textos jurídicos.
“Cada noche mi escopeta y mi buen libro. Yo leí mucho mientras estuve como celador”, afirmó.
Ortiz señaló que esos años marcaron su formación personal y profesional y aseguró que aún conserva el respeto por quienes ejercen esos oficios.
“A todos los vigilantes de Ibagué, a todos los vendedores ambulantes, a los recolectores de café, a los peladores de pollo, a tanta y tanta gente con los que compartí actividad en los años de mi juventud”, expresó al enviar un saludo durante la entrevista.
Frente a su llegada a la presidencia del Consejo Nacional Electoral, indicó que su prioridad será imprimir celeridad a las decisiones del organismo, entre ellas el estudio de solicitudes de reconocimiento de personerías jurídicas para nuevos movimientos políticos.
“Me ha caracterizado la celeridad y la aplicación estricta de los principios de la función administrativa y es lo que aspiro a hacer en este lapso que tendría bajo mi cargo la gestión del Consejo Nacional Electoral”, concluyó.










