La temporada seca mantiene en máxima alerta al Tolima, actualmente permanecen con conflagraciones Dolores, Icononzo y El Espinal. Ya son 171 incendios y más de 966 hectáreas afectadas desde mayo.
La Gobernación delTolima encendió las alarmas tras reportar 32 incendios forestales en la última semana, mientras permanecen activos focos en los municipios de Dolores, Icononzo y El Espinal.
Además, 12 municipios continúan en estado de alerta debido a las altas temperaturas y las condiciones de sequía que favorecen la propagación del fuego.
La secretaria de Ambiente y Gestión del Riesgo del Tolima, Ericka Lozano, expresó su preocupación por el incremento de las emergencias y aseguró que, en la mayoría de los casos, los incendios tienen origen en acciones humanas.
“Es realmente preocupante la situación que se viene presentando a raíz de los incendios forestales, que por lo general son provocados en todo el departamento”, afirmó la funcionaria.
Las cifras reflejan la magnitud de la emergencia. Entre el 3 de mayo y el 26 de julio, el departamento ha registrado 171 incendios forestales, que han consumido más de 966 hectáreas y generado afectaciones en más de 15 municipios, comprometiendo ecosistemas estratégicos, zonas productivas y la seguridad alimentaria de la región.
Aunque la Gobernación mantiene el monitoreo permanente y la articulación con los organismos de socorro y las administraciones municipales, advirtió que la capacidad de respuesta del departamento podría verse superada si continúan presentándose múltiples emergencias de manera simultánea.
Por esta razón, el Gobierno Departamental hizo un llamado urgente a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres para fortalecer el apoyo operativo y logístico que permita enfrentar la actual temporada seca.
De igual manera, las autoridades insistieron en la necesidad de reforzar la prevención. La secretaria Ericka Lozano invitó a la ciudadanía a evitar quemas, fogatas y cualquier actividad que pueda desencadenar incendios, recordando que las altas temperaturas y la sequedad de los terrenos incrementan el riesgo de propagación del fuego.










