Directora Zulma Barrios, encendió el debate sobre el funcionamiento de viviendas turísticas en plataformas como Airbnb, Booking, asegurando que muchas operan de manera permanente sin cumplir las mismas exigencias legales, tributarias y operativas que afrontan hoteles y hostales formales en Colombia.
La creciente operación de viviendas turísticas a través de plataformas como Airbnb volvió a abrir el debate sobre la regulación, la competencia y la convivencia en conjuntos residenciales del país.
La directora de Cotelco capítulo Tolima, Zulma Barrios, aseguró en diálogo con La Voz del Pueblo que muchas propiedades estarían funcionando como hoteles permanentes sin cumplir las mismas obligaciones legales que exige el sector formal.
Barrios explicó que plataformas como Airbnb, Booking o Trivago son únicamente intermediarias de publicidad y comercialización, pero recordó que en Colombia existe una regulación clara para quienes prestan servicios de alojamiento turístico.
“Todos los establecimientos de alojamiento y hospedaje que hagan publicidad deben tener Registro Nacional de Turismo”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que el centro de la discusión no es solamente contar con ese registro, sino el uso que se le está dando a las viviendas turísticas, las cuales, según indicó, fueron concebidas para operar de manera temporal y no permanente.
“Las viviendas turísticas están reglamentadas en la Ley 300 y la Ley 2068. Es totalmente claro que pueden operar durante 30 días al año, no 365 días al año como trabaja un hotel o un hostal”, sostuvo.
La directora de Cotelco señaló que el gremio no se opone a este tipo de alojamientos, pero sí exige igualdad en las condiciones de operación frente a los establecimientos formales que deben cumplir requisitos tributarios, mercantiles, laborales y operativos.
“Todos debemos tener las mismas reglas de juego y condiciones de equidad para trabajar y operar”, enfatizó.
Además del aspecto económico y legal, Barrios advirtió sobre las implicaciones en materia de convivencia y seguridad dentro de edificios y conjuntos residenciales donde constantemente ingresan turistas diferentes cada fin de semana.
“¿Cómo se maneja la seguridad? ¿Cómo se maneja la convivencia en conjuntos donde ya no se conoce al vecino porque cada semana llegan personas distintas?”, cuestionó.
Incluso, indicó que el funcionamiento permanente de estas viviendas podría generar discusiones relacionadas con el uso del suelo, pasando de un uso residencial a uno comercial o mixto.
Finalmente, Barrios insistió en que la regulación ya existe y que el problema radica en la interpretación y aplicación de la norma.
Según explicó, cuando una vivienda turística funciona de manera permanente como un establecimiento de alojamiento, debe acogerse a las exigencias establecidas en el Código Nacional de Policía para los establecimientos de comercio.
“Esa es la discusión real que hoy se debe dar en Colombia”, concluyó.











