Verónica Alcocer, esposa del presidente Gustavo Petro, reapareció públicamente luego de varias semanas en el centro de la controversia por su vida en Estocolmo y su supuesta participación en negociaciones internacionales. A través de un mensaje publicado en X, Alcocer citó el comunicado de la empresa Saab —que negó cualquier vínculo de la primera dama con la negociación de aviones Gripen— y afirmó que la “persecución y la calumnia” han intentado afectar su nombre y su tranquilidad.
La primera dama señaló que, pese a que los hechos han sido aclarados, continúan los señalamientos en su contra, y pidió una reflexión colectiva sobre el papel de las redes sociales: “El odio y la mentira no pueden convertirse en las fuerzas que guíen la convivencia”.
La polémica se intensificó después de que Petro confirmara su separación de Alcocer pero saliera en su defensa, asegurando que ella no vive en lujos en Europa, y que reside en un espacio de 40 metros cuadrados junto a su hija menor. El mandatario cuestionó además la persecución mediática en Suecia, denunciando incluso el seguimiento a su hija menor.
El contexto político es aún más complejo: Alcocer y Petro fueron incluidos por Estados Unidos en la lista Clinton, lo que ha limitado sus movimientos y generó la atención de la prensa internacional. Medios suecos han seguido de cerca la vida cotidiana de Alcocer y sus acompañantes, aumentando la polémica.
Petro también criticó a la oposición, afirmando que Alcocer es una mujer libre que “no gasta un peso del erario”, mientras acusó a sectores de extrema derecha de promover “conjeturas calumniosas”.
La situación continúa generando tensión política y mediática tanto en Colombia como en Europa.











