William David Montero, especialista en farmacodependencia del Hospital de Lérida, explicó cuáles son algunas de las señales que deben encender las alarmas.
Un simple brindis puede convertirse en una señal de alerta cuando el consumo de alcohol deja de ser ocasional y empieza a afectar la vida laboral, familiar y personal. Así lo explicó William David Montero, especialista en farmacodependencia del Hospital de Lérida, al hablar sobre la importancia de identificar a tiempo las conductas de consumo problemático.
El especialista aclaró que tomarse un trago ocasionalmente no significa necesariamente tener un problema de dependencia.
“¿Está mal tomarse un trago en una fiesta de cumpleaños? Pues no está mal hacer un brindis de vez en cuando”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la situación cambia cuando la persona siente que debe consumir alcohol de manera obligatoria o recurrente: “Sí está mal cuando detectas que ese brindis tienes que hacerlo sí o sí, que ese brindis prácticamente te mata los pensamientos y te dice: tengo que tomar”, explicó Montero.
Según el profesional, una señal importante aparece cuando la sustancia comienza a ocupar un lugar central en la vida de la persona y termina afectando sus relaciones familiares, su desempeño laboral o su vida personal.
Ante estas situaciones, recomendó buscar atención en los primeros niveles de salud o acudir directamente a una institución hospitalaria para solicitar valoración por psiquiatría e iniciar la ruta correspondiente.
Montero explicó que el proceso de atención puede incluir una primera etapa de desintoxicación y posteriormente un proceso de rehabilitación, deshabituación y resocialización.











