Ante el hallazgo la semana pasada de amarres, carne descompuesta y alfileres en tumbas del cementerio municipal, vecinos aledaños al sector denuncian que grupos de jóvenes estarían arribando en horas de la noche con morrales y cajas, que al parecer en su interior contendrían estatuas y figuras relacionadas con la santería.
Habitantes aseguran que, al visitar a sus seres queridos, se han encontrado con objetos extraños, velas, amuletos, animales muertos con alfileres y elementos que son propios de prácticas satánicas, situación que ha despertado temor e indignación en la población.
“Es doloroso venir a visitar a un familiar y encontrarse con estas cosas encima de las tumbas. El cementerio es un lugar de respeto, no para que vengan a hacer brujerías”, expresó una ciudadana visiblemente preocupada. Ante esta situación, la comunidad exige a la Curia y a la Alcaldía Municipal tomar medidas urgentes que garanticen la seguridad y preserven la solemnidad del camposanto. Piden vigilancia permanente, controles de acceso y sanciones a quienes profanen este espacio sagrado.
El llamado de los venadillunos es contundente: el cementerio debe seguir siendo un lugar de memoria, recogimiento y paz, no un escenario para prácticas que atentan contra la dignidad de los difuntos y la tranquilidad de sus familias.











