Los sectores veredales la Pradera Alta, El Bosque y El Recodo concentran los mayores daños, afectando rutas clave para la movilidad y actividades productivas.
La ola invernal sigue golpeando con fuerza al municipio de Murillo, donde las lluvias persistentes han provocado un grave deterioro en los caminos ancestrales, fundamentales para la movilidad de las comunidades rurales.
La alcaldesa, María Camila Sánchez, alertó en La Voz del Pueblo sobre la magnitud de la emergencia y aseguró que las afectaciones son generalizadas: “Tenemos afectaciones muy fuertes en las vías debido a las lluvias. No ha parado la temporada de invierno en nuestro municipio”.
Según explicó la mandataria, la situación es crítica especialmente en sectores como la vereda Pradera Alta, el centro poblado El Bosque y zonas de la vereda El Recodo, considerados actualmente los puntos más neurálgicos. En estas áreas, el deterioro de las vías dificulta el tránsito de vehículos, limita el transporte de productos agrícolas y pone en riesgo la conectividad de las comunidades.
A pesar del complejo panorama, la administración municipal adelanta trabajos de mantenimiento de manera intermitente, aprovechando los pocos momentos en que cesan las lluvias. “Seguimos siendo resilientes. En los días que no llueve trabajamos con las comunidades en el cuidado de estas carreteras y caminos”, indicó Sánchez.
Sin embargo, reconoció que estas acciones no son suficientes frente a la intensidad del invierno, por lo que las soluciones estructurales deberán esperar la llegada de la temporada seca. “Estamos esperando que llegue el verano para poder intervenir de manera más completa estas vías”, agregó.
La alcaldesa también enfatizó la importancia de estas rutas, no solo como vías de acceso, sino como corredores esenciales para la economía local y la vida diaria de los habitantes. Algunas de estas carreteras, además, registran niveles importantes de tránsito, lo que hace aún más urgente su recuperación.











