Entre los acueductos afectados se encuentran los de Guayo-Flautillo, Guayipá, Balcillas, Balsa Rocío y Balsa Frutero, entre otros.
Ortega logró mantener garantizado el suministro de agua potable en el casco urbano, pero el fuerte verano ya deja una preocupante reducción en las fuentes hídricas y daños en varios acueductos rurales. El alcalde Diego Matiz confirmó que entre el 50 % y 60 % de las fuentes han perdido caudal, mientras las comunidades campesinas enfrentan dificultades por los daños ocasionados durante la emergencia de incendios.
El mandatario explicó que varios sistemas de abastecimiento resultaron afectados, entre ellos los acueductos regionales de Guayo-Flautillo, Guayipá, Balcillas, Balsa Rocío y Balsa Frutero, con daños principalmente en tuberías e infraestructura.
“Estamos haciendo entrega de lo que más podemos para mejorar sus acueductos y poder prestar este líquido importante que todo el mundo necesita”, aseguró Matiz.
La Administración Municipal adelanta la entrega de tubería y otros elementos para fortalecer los sistemas de almacenamiento y distribución en las zonas rurales, mientras continúa el seguimiento a la disponibilidad del recurso hídrico.
Uno de los principales desafíos es que Ortega no tendría facilidad para recibir agua desde municipios vecinos en caso de una emergencia mayor. Según el alcalde, las condiciones topográficas y la distancia dificultan esta alternativa.
“Lo único sería, de pronto, a través de carrotanques, pero eso es casi que imposible llegar a todos nosotros”, advirtió.










