Una persona, durante los incendios forestales, se quitó la vida al ver como toda casa y años de trabajo se consumieron.
Los incendios forestales que devastaron más de 10 mil hectáreas en Ortega no solo dejaron pérdidas materiales y productivas, el alcalde Diego Matiz reconoció que la emergencia también golpeó la salud emocional de las comunidades rurales, donde perder animales, cultivos y años de trabajo representa un duro golpe para las familias campesinas.
El mandatario confirmó que la administración municipal desplegó un equipo psicosocial en una de las veredas afectadas, luego de un caso de muerte por suicidio, y aseguró que el acompañamiento a la comunidad continúa.
“Es muy doloroso que de un momento a otro usted termine perdiendo lo que ha construido durante muchos años”, expresó Matiz.
El alcalde explicó que para muchas familias rurales una o dos vacas pueden representar el ahorro y esfuerzo de varios años, por lo que la pérdida de sus medios de subsistencia puede tener profundas consecuencias emocionales.
“Cualquier respiro” para los productores, dijo, resulta fundamental en este momento.









