Aunque respaldan la decisión por el deterioro del orden público, denuncian abandono estatal, permisividad frente a la minería ilegal y pérdidas económicas que podrían llevar a la quiebra a decenas de negocios.
En diálogo con La Voz del Pueblo, un empresario de Ataco aseguró que las pérdidas económicas frente a la cancelación de las fiestas folclóricas del mes de junio, son enormes y cuestionó la falta de acciones contundentes respecto a la mal llamada “fiebre del oro”, fenómeno que hoy mantiene en alerta al municipio del sur del Tolima.
“Nos afecta el bolsillo de gran manera, pero es una decisión acertada. Aunque todos sabemos que la responsabilidad fue de las autoridades por haber permitido el ingreso de esa maquinaria al territorio y hoy nos vemos afectados todos los que dependemos del comercio”, expresó.
Los comerciantes señalaron que esta es la segunda ocasión consecutiva en que las festividades se suspenden. El año anterior, la emergencia sanitaria por fiebre amarilla obligó a cancelar los eventos y este año la crisis de seguridad derivada de la extracción ilegal de oro, terminó nuevamente afectando las tradicionales celebraciones.
“Llevamos dos años sin fiestas. Primero fue la fiebre amarilla y ahora la fiebre del oro. Aquí ha faltado mano dura por parte de las autoridades y de la Gobernación para reforzar la seguridad y retirar a todas estas personas. Los operativos no han servido de nada porque ellos siguen trabajando normal”, afirmó el empresario.
Según denuncian, la economía del municipio depende en gran parte de las temporadas festivas, especialmente para sectores como bares, restaurantes, hoteles, ventas de licor y comercio informal.
“Las pérdidas son tremendas. Aquí unos pocos se beneficiaron permitiendo el ingreso de maquinaria, pero los perjudicados terminamos siendo todos los comerciantes. La economía del pueblo gira alrededor de las fiestas y hoy quedamos prácticamente en pérdidas totales”, sostuvo.
Aunque desde la Gobernación se anunció que la Feria Regional del Café sí se mantendrá, los empresarios consideran que este evento no compensa el impacto económico de las fiestas tradicionales.
“La feria del café es importante, pero no mueve el comercio como las fiestas. Allí llegan cafeteros y visitantes específicos, pero no se refleja realmente en ventas para quienes vivimos de la temporada festiva”, señalaron.
El temor por la violencia también fue otro de los argumentos que respaldó la suspensión de las festividades: “Si entre semana ya se registraban muertes por la fiebre del oro, imagínese cómo habría sido en medio de las fiestas. La criminalidad y los grupos al margen de la ley que están aquí hacen que la situación sea muy complicada”, advirtieron.
Finalmente, hicieron un llamado urgente a las autoridades municipales, departamentales y nacionales para que adopten medidas reales y contundentes frente a la problemática minera y de seguridad.
“Aquí nos dejaron solos desde un principio. Permitieron que esto creciera y ahora vienen con pañitos de agua tibia. Estamos de acuerdo con cancelar las fiestas, pero las autoridades tienen que ir al fondo del problema y hacer sentir la autoridad”, concluyó el empresario.











