La noche del 2 de julio se convirtió en un antes y un después para la familia Huertas. Fue entonces, entre la neblina del amanecer en Celaya, Estado de Guanajuato en México, cuando le fue notificada la desaparición de Jefferson Alexander Huertas, oriundo de Ibagué. Desde ese momento, su nombre se volvió reclamo y una petición constante de su familia, ante su ausencia que se convierte en un herida que no encuentra consuelo.
Según las primeras pesquisas mexicanas, Jefferson habría sido raptado por un grupo del crimen organizado local, suceso ejecutado por individuos encapuchados con armas de alto alcance quienes se movilizaban en camionetas de lujo. La hipótesis gana fuerza ante los mensajes que la esposa ha recibido en las últimas horas, una fuerte suma de dinero para otorgar información sobre su paradero.
“Yo ya no sé qué más hacer, estoy muy desesperada por él, quiero que el presidente Petro conozca de esta situación y nos ayuda a ser puente o ayuda con el gobierno de allá” confiesa Maira, su esposa mientras la familia exige a las cancillerías de Colombia y México que intervengan con urgencia ante esta situación.
En México, decenas de colombianos han sido reportados como desaparecidos, en muchos casos migrantes, vulnerables por su condición foránea y que esto es aprovechado por los carteles de la zona, para reclutar en sus filas o lo peor, realizar maniobras extorsivas y relacionada a la retención ilegal de personas. Organizaciones de derechos humanos advierten que muchas de estas desapariciones están vinculadas con secuestros en tránsito, redes de trata y colusión con autoridades locales. Las cifras oficiales divulgadas por el Consulado de Colombia en México estiman que, hasta 2023, había al menos 108 casos de colombianos no localizados en el país azteca.











