En una grave situación que ha conmocionado al Valle del Cauca, la familia Hortúa Bonilla atraviesa un drama desesperado tras el secuestro de su hijo, Lyan Hortúa, de tan solo 11 años, ocurrido hace 18 días en Jamundí. El menor fue sacado de su vivienda por un grupo armado encapuchado y fuertemente armado, en un hecho que aún mantiene en zozobra a la comunidad y a las autoridades.
La madre del niño, Angie Bonilla, brindó un emotivo y desgarrador testimonio en una entrevista con Noticias RCN, donde realizó un llamado urgente al presidente Gustavo Petro. Con la voz quebrada por la angustia, Bonilla solicitó ayuda y mostró su desesperación: “Mi niño sufre de inflamación en los pulmones y no puede recibir atención médica. No me imagino que algo le pase, no sé dónde está. Pido misericordia, presidente, que me mire con ojos de amor y compasión, que también es padre. Solo quiero que me devuelvan a mi hijo. El perdón ya está”.
En sus palabras, la madre también envió un mensaje directo a su hijo: “Hijo de mi alma, eres un niño valiente. Gracias por estar firme. Sé que lo vas a lograr”.
El secuestro ocurrió el pasado 3 de mayo, cuando Lyan se encontraba en su vivienda con su madre y otros familiares. Desde entonces, las autoridades han intensificado la búsqueda, pero sin resultados positivos hasta la fecha. La situación ha generado una respuesta internacional y local: la Misión de Verificación de la ONU y la Arquidiócesis de Cali ofrecieron sus buenos oficios para facilitar una posible liberación humanitaria.
Se presume que el menor está en poder de las disidencias de las Farc, específicamente del grupo liderado por alias ‘Oso Yogui’, cabecilla de la estructura Jaime Martínez de las Farc. La organización ha atribuido el secuestro a un “error” y ha mencionado que el niño se encuentra en buenas condiciones de salud, en una supuesta intención de facilitar un intercambio o entrega voluntaria. Sin embargo, las autoridades consideran el caso un secuestro con fines extorsivos y han aumentado la recompensa a 200 millones de pesos por información que conduzca a su localización.
Por su parte, la alcaldesa de Jamundí, Paola Castillo, expresó su preocupación y aseguró que las disidencias estarían detrás del rapto. Según ella, en una comunicación con el padre Omar, las disidencias indicaron que el secuestro fue un error y que el menor está en buenas condiciones, sugiriendo que hubo una confusión dentro del conflicto armado.
El director de la Policía Metropolitana de Cali, brigadier general Carlos Oviedo, calificó el incidente como un secuestro con fines extorsivos, señalando que inicialmente el objetivo era el padrastro del menor, pero que ante una situación de caos en la vivienda, el menor quedó en poder de la empleada doméstica y fue raptado.
La comunidad y las autoridades continúan clamando por la pronta liberación de Lyan, mientras la madre del niño mantiene viva la esperanza y el llamado urgente a quienes puedan brindar información o facilitar su regreso a casa.











