El pronunciamiento en favor de esta persona se dio por parte de la corte constitucional.
Cerca de 10 meses, eternos y llenos de incertidumbre, fueron los que tuvieron que pasar y esperar por parte de Don Víctor Guerrero para conocer una decisión definitiva por parte de la justicia en lo que refiere a su permanencia con su caseta de avena y buñuelos en inmediaciones al puente de la variante en Ibagué.
La espera para este humilde hombre, su familia y compañeros de trabajo terminó en la tarde de este martes, cuando se dio a conocer la decisión que ampara su derecho al trabajo y al sostener un mínimo vital al que debe correspondersele como todo ciudadano en ejercicio, en otras palabras podrá seguir ubicado en donde lo ha hecho durante los últimos años y de donde trataron de desalojarlo en más de una ocasión, mediante acciones y presiones jurídicas.
En diálogo con la voz del pueblo, Don Víctor, aseguró emulando una frase de una muy reconocida de película, que “esta parte de su vida se llama felicidad”, agregando que al momento de recibir el documento en donde se le ampara su permanencia en este punto de la capital tolimense, se encontraba bastante nervioso, recalcando que por encima de todo siempre confió en la voluntad de Jehová.
Fueron meses llenos de ansiedad, en los que incluso por poco se ve dominado por aquellos enemigos que enfrenta cada vez que alguien llega al puente de la variante a terminar con su vida, la ansiedad y la depresión, sin embargo, como si se tratara de la antesala a un momento lleno de felicidad, desde hace algunos días renovó sus pensamientos y se dedicó a dejar todo en las manos, como él mismo lo manifiesta, de Dios, por lo que no solo agradeció esta excelente noticia, también reconoció y exaltó el trabajo realizado por el abogado Jason Quintero, quién lo representó en este lío jurídico y logró sacarlo adelante.











