La Veeduría Nacional del Partido Conservador Colombiano archivó de forma definitiva la investigación disciplinaria contra el administrador público y excongresista tolimense José Elver Hernández Casas, por supuestamente apoyar a candidatos de otros partidos durante las elecciones regionales de 2023.
La decisión ha generado reacciones encontradas en el interior del conservatismo tolimense y es visto por sectores relacionados al exgobernador Óscar Barreto, como un golpe político a la organización ya que esto aumenta la posibilidad de “Choco” aspirar a la Cámara de Representantes.
La investigación fue impulsada a partir de una queja interpuesta por el abogado Nelson Augusto Hernández Arteaga, quien señaló a ‘Choco’ de haber respaldado otras candidaturas afines a los partidos Centro Democrático, Nueva Fuerza Democrática y del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta MIRA. Entre los nombres mencionados se encuentran Johana Aranda, Erika Arango y Jorge Castellanos en municipios cómo: Ibagué, Herveo y Santa Isabel.
Al respecto, la veedora nacional María Eugenia Correa Olarte se pronunció: “No se observa prueba que comprometa al investigado en una conducta relacionada con apoyar, adelantar actividades electorales o votar en certámenes electorales por candidatos de otro movimiento o partido político”, indicó el fallo. Además, se determinó que las evidencias fotográficas presentadas eran insuficientes y que las acciones de “Choco” estuvieron enfocadas en fortalecer la campaña de Adriana Magali Matiz a la Gobernación del Tolima.
La resolución de la Veeduría representa una clara victoria para Hernández Casas, quien busca integrar nuevamente la lista azul con miras a las próximas elecciones legislativas. Aunque oficialmente no hay pronunciamientos del “barretismo” tras el archivo del proceso, la decisión podría debilitar su influencia en la reconfiguración del conservatismo tolimense de cara a las elecciones a Cámara y Senado.
Mientras tanto, se agudiza la pugna interna entre las distintas corrientes del Partido Conservador en el Tolima, dejando claro que la disputa por el control de los avales y el liderazgo político está lejos de resolverse.











