El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este lunes en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un encuentro clave para negociar un plan que permita detener la guerra en Gaza, liberar a los rehenes retenidos por Hamás y avanzar en el desarme del grupo palestino.
Trump aseguró que está muy cerca de lograr un acuerdo tras las conversaciones que sostuvo la semana pasada con líderes árabes. En un mensaje publicado en su red Truth Social, el mandatario afirmó: “Tenemos una oportunidad real de lograr algo grande en Oriente Medio. Todos a bordo para algo especial por primera vez. ¡Lo lograremos!”.
Sin embargo, el optimismo del presidente estadounidense contrasta con la postura de Netanyahu, quien en la Asamblea de la ONU declaró que aceptar la creación de un Estado palestino sería un “suicidio nacional” para Israel y ratificó su intención de “terminar el trabajo” en Gaza lo más pronto posible.
La ofensiva israelí sobre la Ciudad de Gaza ha provocado el desplazamiento masivo de cientos de miles de palestinos, y el primer ministro parece poco dispuesto a detener las operaciones militares.
Esta es la cuarta visita de Netanyahu a Washington desde que Trump regresó al poder en enero, en medio de un conflicto que ya cumple casi dos años y que el mandatario republicano prometió resolver con rapidez. Aunque Trump ha sido un aliado firme de Israel, recientemente ha mostrado signos de frustración, especialmente ante la posibilidad de anexión de Cisjordania y el ataque israelí contra dirigentes de Hamás en Catar, país aliado de Estados Unidos.
En paralelo, las familias de los rehenes israelíes instaron al presidente norteamericano a mantenerse firme en su propuesta de cese al fuego. En una carta abierta, el Foro de las Familias de Rehenes pidió: “Le pedimos respetuosamente que se mantenga firme contra cualquier intento de sabotear el acuerdo que propuso. Hay demasiado en juego y nuestras familias han esperado demasiado tiempo”.
La reunión en la Casa Blanca es vista como un momento decisivo para el futuro del conflicto en Gaza y para medir la capacidad de Trump de concretar un acuerdo de paz en una región marcada por la violencia y la desconfianza.











