Un profundo dolor y tristeza embarga a la comunidad de Payandé tras la noticia de la muerte de Daniel Velásquez Rubio, joven oriundo de ese corregimiento, quien falleció el viernes pasado en un accidente de tránsito ocurrido en la capital del país.
Daniel se trasladaba en una motocicleta, acompañado por una mujer, quienes perdieron la vida en el siniestro. De acuerdo con versiones preliminares, en el choque estuvo involucrado un tractocamión, cuyo conductor podría haber estado bajo los efectos del alcohol al momento de los hechos. Hasta ahora, esta hipótesis no ha sido confirmada oficialmente. Las autoridades competentes adelantan la investigación para esclarecer los detalles exactos del accidente.
El cuerpo de Daniel fue trasladado hasta el corregimiento de Payandé en jurisdicción de San Luis. Allí, familiares, amigos y vecinos le realizaron una emotiva caravana de bienvenida, en señal de cariño y respeto. Para quienes lo conocían, era un joven servicial, sencillo, responsable. También destacaban su amor por los animales y su lealtad hacia la familia. A pesar de que residía en Bogotá por motivos laborales, su afecto por su tierra natal siempre fue evidente.
Los sentimientos de pérdida se multiplican con el pasar de las horas en su familia. Su padre quien vive en Manizales, recordó que mantenían una relación cercana, a pesar de la distancia. En el ámbito profesional, Daniel trabajaba en una empresa de sistemas en Bogotá, donde era valorado por su ética laboral y compromiso con la empresa.
Este suceso deja no solo la tristeza por una vida arrebatada, sino también preguntas abiertas sobre la seguridad vial, el respeto por las normas de tránsito y la responsabilidad de quienes manejan vehículos de carga. El llanto en Payandé es un llamado a la acción: que tragedias como esta no queden en estadísticas, sino que motiven cambios reales.











