Las autoridades colombianas han puesto en marcha planes de contingencia ante la posibilidad de una erupción del volcán Puracé, en el departamento de Cauca. Esta medida se toma en medio de un aumento en la actividad sísmica y la emisión de gases, lo que ha generado preocupación en la región.
La Gestión del Riesgo de Desastres de Popayán ha informado que se están coordinando acciones con diversos organismos de socorro y entidades estatales para prepararse ante un eventual evento eruptivo del volcán Puracé y su cadena volcánica de los Coconucos.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) ha confirmado que la actividad sísmica del volcán muestra un comportamiento similar al registrado en días anteriores, manteniendo el estado de alerta en naranja con cambios significativos en los parámetros monitoreados.
En Popayán, se ha comenzado a trabajar en planes de contingencia enfocados en posibles emisiones de ceniza, colaborando estrechamente con el sistema de acueducto y alcantarillado para implementar medidas preventivas. Se advierte sobre el riesgo de enfermedades respiratorias debido a la contaminación del aire, por lo que se recomienda el uso de tapabocas.
Las autoridades instan a la población a mantener la calma y buscar información a través de fuentes oficiales, evitando la desinformación en redes sociales.
Entre las recomendaciones emitidas se encuentran la recolección de agua, el uso de tapabocas, la limpieza de canales y techos para recoger aguas lluvias, y la precaución en el consumo de agua de fuentes posiblemente contaminadas.
Por su parte, comunidades indígenas cercanas al volcán han suspendido ascensos por precaución desde hace dos años, aunque algunos miembros realizan rituales de armonización en coordinación con médicos tradicionales y el personal del Servicio Geológico.
El aumento de la actividad del volcán Puracé y la implementación de planes de contingencia subrayan la importancia de la preparación ante eventos naturales adversos. Las autoridades continúan monitoreando de cerca la situación y tomando medidas para proteger a la población en caso de una erupción volcánica.











