La plenaria de la Cámara de Representantes de Colombia aprobó el pasado martes la tan esperada reforma a la salud, una iniciativa impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro. Este cambio, de ser ratificado por el Senado, traería consigo ajustes significativos en el sistema de tutelas y una transformación sustancial en el papel de las Entidades Promotoras de Salud (EPS).
La tutela, un mecanismo legal que permite a los ciudadanos solicitar la protección inmediata de sus derechos fundamentales, dejaría de dirigirse directamente a las EPS en el nuevo sistema de salud. Según Martha Alfonso, coordinadora ponente de la reforma, las tutelas se presentarían directamente a la Institución Prestadora de Salud (IPS), es decir, al centro médico o hospital específico que habría vulnerado los derechos del usuario.
Este cambio implica que, en lugar de dirigirse a la entidad promotora de salud, las personas deberán acudir directamente a la clínica u hospital en cuestión si sienten que sus derechos fundamentales han sido afectados. Esto podría generar un proceso más fragmentado y complejo, especialmente si el paciente ha recibido atención en varios establecimientos durante un mismo tratamiento.
De acuerdo con cifras de la Defensoría del Pueblo, entre enero y septiembre de 2022 se presentaron 109,825 tutelas relacionadas con el derecho a la salud en Colombia, superando en un 58.31% el promedio mensual del año anterior. La aprobación de la reforma plantea incertidumbres entre los usuarios, quienes deberán adaptarse a un nuevo proceso legal en caso de enfrentar inconvenientes con la atención médica.
Además de los cambios en las tutelas, la reforma también implica una transformación en el rol de las EPS. Las entidades promotoras de salud, que han sido fundamentales en el sistema de salud colombiano durante más de dos décadas, se denominarán ahora «Gestoras de Salud y Vida». Entre las nuevas funciones que asumirán se encuentran la identificación y coordinación de riesgos en salud, la organización y coordinación de redes integradas de servicio, y el acompañamiento al paciente en su atención, desde el centro de atención primaria hasta la atención de media y alta complejidad. Estos cambios marcan un hito en la evolución del sistema de salud colombiano y buscan mejorar la eficiencia y la calidad de la atención médica.











