La tensión crece con cada hora que pasa. El murmullo del agua del río Atá en la vereda San Pedro, sector de La Hamaca, se ha convertido en un recordatorio constante del misterio que mantiene en vilo a todo el municipio.
Desde el pasado martes 5 de agosto, una menor de aproximadamente 13 años fue arrastrada por las corrientes del afluente en el corregimiento de Gaitania, y desde entonces su rastro se perdió en medio de la espuma y la fuerza del agua.
Como en una escena de película, los organismos de socorro, acompañados por decenas de habitantes, han desplegado una búsqueda sin descanso durante más de tres días. El río, agreste y turbulento, parece guardar en su interior el secreto de lo ocurrido, mientras lanchas, rescatistas y buzos rastrean cada recodo, cada remolino y cada piedra que pudiera dar una pista.
Las jornadas se prolongan hasta el límite de la luz del día, entre la esperanza y el temor. Algunos vecinos han relatado que el cauce, en esta temporada, se vuelve traicionero, capaz de ocultar todo a su paso. Otros, en silencio, se aferran a la fe, aguardando que el próximo hallazgo sea la respuesta que todos esperan.
Por ahora, la comunidad de Planadas sigue unida en una vigilia involuntaria, mirando hacia el río como si en cualquier instante pudiera devolverles a la menor. La incertidumbre crece, y con ella, la sensación de que el desenlace aún está escrito bajo las aguas oscuras del Atá.











