Gillest Trujillo, aseguró que los propietarios no se salvan así el inmueble tenga una prenda de afectación familiar.
Una fuerte advertencia lanzó un experto en extinción de dominio sobre un fenómeno que estaría creciendo silenciosamente en el Tolima a cuenta de viviendas y locales arrendados a supuestos “brujos” o personas dedicadas a actividades esotéricas que, en realidad, estarían siendo utilizados como fachada para delitos como narcotráfico, tráfico de armas, extorsión, lavado de activos y falsificación de documentos migratorios.
De acuerdo con Gillest Trujillo, si un inmueble es usado para actividades ilícitas, el propietario podría perderlo de manera definitiva, incluso si asegura que no sabía lo que ocurría al interior de la vivienda.
Según explicó el especialista, muchas de estas estructuras criminales utilizan como “telón” actividades aparentemente inofensivas o difíciles de comprobar, como consultas espirituales, amarres o supuestos trabajos de brujería, mientras detrás de escena se mueven otras operaciones delictivas.
“Tienen como ese telón de los famosos brujos, pero detrás de ellos o detrás de esas actividades hay ilícitos como armas, tráfico de drogas y también el falseamiento de documentos de inmigración”, alertó Trujillo en diálogo con La Voz del Pueblo.
La situación ha llamado especialmente la atención en municipios como El Espinal y Flandes, donde se ha detectado preocupación por la utilización de inmuebles para este tipo de prácticas.
El experto recordó que la extinción de dominio es un mecanismo judicial mediante el cual el Estado puede quitarle a una persona un bien cuando este ha sido usado o destinado para actividades ilícitas.
En una primera etapa, se pueden decretar medidas cautelares sobre la vivienda, lo que implica que el inmueble puede ser ocupado por las autoridades o restringido en su uso mientras avanza el proceso.











