Véliz Mejía, presidente de Camacol Tolima, explicó que las edificaciones no pueden evitar los efectos de un sismo, pero deben estar diseñadas para resistir sus movimientos y reducir el impacto sobre las personas y las estructuras.
Tras el sismo que generó afectaciones en diferentes ciudades del país, entre ellas Ibagué, Véliz Mejía, presidente de Camacol Tolima, explicó que en Colombia no existen edificaciones que puedan considerarse completamente antisísmicas. El dirigente gremial aclaró que el término correcto es sismorresistente.
“Que a veces uno escucha el término, ‘No, no, es que una estructura antisísmica’. Antisísmica no hay ninguna, hermano, eso antisísmico solamente lo propuso Dios. Son estructuras sismorresistentes”, afirmó Mejía.
El presidente de Camacol Tolima señaló que un sismo no puede evitarse y que las estructuras deben ser diseñadas teniendo en cuenta diferentes condiciones de carga para responder ante los movimientos de la tierra.
“Porque cuando viene, digamos ya cuando la tierra como tal reclama sus derechos y hace un sismo, el sismo puede venir de cualquier forma, puede venir horizontal, vertical, izquierda, derecha, oriente, occidente. O sea, hay muchas hipótesis de carga cuando se hace ese diseño”, explicó.
Según Mejía, el propósito de las normas de construcción sismorresistente no es impedir que una edificación se mueva durante un terremoto, sino lograr que pueda soportar los movimientos y disminuir las consecuencias.
“Si las cumple el edificio final”, señaló al explicar que las diferentes hipótesis de carga deben ser contempladas en el diseño de las estructuras.
El dirigente gremial puso como ejemplo un edificio de 25 pisos en Bogotá, donde se encontraba su hija, que durante el sismo presentó movimiento, pero no registró daños estructurales.
“El edificio se mueve cual palmera de coco, se mueve para un lado o para el otro. Claro, eso por dentro es atortolante, miedo, susto, lo que usted quiera. Pero finalmente si usted ve la palmera de coco en un huracán en la playa se bate y se bate y al final queda otra nuevamente queda en su posición original”, explicó.
Para Mejía, ese movimiento hace parte de la respuesta esperada de una estructura diseñada bajo criterios sismorresistentes.
“Que se mitigue pues el impacto del terremoto, que si en el terremoto se mueve y se mueve y se mueve, pero al final en el caso de ellos, gracias a Dios, muerte cero”, manifestó.
El presidente de Camacol Tolima también explicó que, después de un sismo, es necesario determinar si las afectaciones corresponden a elementos estructurales o a componentes como fachadas y mampostería. En el caso de Ibagué, señaló que, de acuerdo con las primeras imágenes conocidas, algunas de las afectaciones estarían relacionadas con estos últimos elementos.
Camacol puso a disposición de las administraciones municipal y departamental profesionales especializados para apoyar las revisiones técnicas de las edificaciones afectadas.
“Lo que hacen es, digamos, determinar lo que le decía yo a usted. Los que se cayeron, ¿por qué se cayeron? Los que no se cayeron, ¿por qué no se cayeron? Y cuando hay fallas, hacer recomendaciones”, indicó Mejía.
El dirigente gremial insistió en que las edificaciones deben cumplir las normas de construcción y que lo construido debe corresponder a los planos aprobados.
“El mundo ideal” —dijo— es que las edificaciones cumplan la norma y que “lo que se construya sea lo que quedó en el plano, aprobado por curaduría”.
Mejía agregó que la revisión técnica y el cumplimiento de las normas son determinantes para que las estructuras puedan responder ante eventos sísmicos, teniendo en cuenta que ningún diseño puede impedir que la tierra se mueva.
“Uno cuando diseña estructuralmente uno no puede evitar que un sismo pase, eso no lo evita ningún mortal”, concluyó.











