El ingeniero de minas Sael José Armenta Meneses advirtió que quienes participan en estas actividades enfrentan peligros extremos como derrumbes, gases tóxicos e inundaciones. Aunque la región no registra altos índices de accidentalidad, el llamado es a las alcaldías a reforzar la prevención antes de que ocurran tragedias.
La creciente preocupación por la extracción de recursos minerales no autorizada en el Tolima encendió las alertas de las autoridades y expertos del sector minero, quienes advierten sobre los graves riesgos que enfrentan quienes participan en estas actividades, especialmente en zonas rurales donde ya se han reportado movimientos sospechosos.
El ingeniero de minas Sael José Armenta Meneses, gestor del Grupo de Seguridad y Salvamento Minero de la Agencia Nacional de Minería, explicó que, aunque el departamento no presenta altos índices de accidentalidad, la amenaza radica en la falta de control y de condiciones seguras en este tipo de explotaciones.
“Los riesgos en minería son múltiples como por ejemplo derrumbes por fallas geomecánicas, inundaciones, atmósferas contaminadas con gases tóxicos o explosivos, electrocuciones y atrapamientos. Son escenarios que pueden costar vidas”, advirtió el experto en diálogo con La Voz del Pueblo.
En medio del avance de este fenómeno, Armenta fue claro en señalar que, cuando ocurre una emergencia, no hay distinción entre minería legal o no autorizada: “Nuestra obligación es atender cualquier eventualidad para salvar vidas, independientemente de la condición de la actividad”, afirmó.
Sin embargo, también dejó en evidencia un punto crítico y es que la Agencia Nacional de Minería no tiene funciones de control o cierre frente a estas prácticas. Su labor consiste en identificar, georreferenciar y reportar los puntos de extracción no autorizada a las alcaldías, que son las encargadas de tomar medidas administrativas y policiales.
Este panorama genera preocupación en el Tolima, donde municipios han comenzado a reportar alertas tempranas por la posible llegada de actores dedicados a la minería ilegal, especialmente en zonas ricas en recursos hídricos y minerales como Ataco, Chaparral, Coyaima, entre otros del sur.











