La hermana de Rubén Fernando Sánchez Morales, destacó que lo más importante de este proceso con la JEP, es que se limpió el nombre de su hermano, se conoció la verdad de lo que sucedió, con él y más víctimas de las ejecuciones extrajudiciales en el Tolima.
Con una eucaristía inició el acto restaurativo para las víctimas de falsos positivos en el Tolima, en este caso en particular, la masacre del Totumo,donde fueron asesinados cinco Ibaguereños por parte del Gaula Militar Tolima.

Ruth Sánchez, hermana de Rubén Fernando Sánchez Morales, señaló: “Agradecidas con la Jurisdicción, la verdad ha sido una bendición para nosotros porque creímos que después de la etapa del juicio ya se quedaba así sin saber la verdad y ellos llegaron y gracias a Dios dolorosamente la supimos y estamos agradecidos primeramente con Dios y con ellos porque hemos llegado hasta aquí. Este homenaje es más que justo por todas las 284 personas que han muerto en el Tolima por desapariciones extrajudiciales”.
Destacó la familiar que supieron lo que desean saber, “que los mataron en estado de indefensión, que eran personas inocentes, humildes, que necesitaban darle resultados a esa institución como es el Gaula del ejército Tolima, y que por eso ellos hicieron eso, por los ascensos, por los traslados, por las vacaciones, por las prebendas que ellos podían obtener”.

El 20 de diciembre de 2006, seis hombres Rubén Fernando Sánchez Morales, Alexánder Jaramillo Quitora, Jeison Méndez Zorro, Dorancé Enciso Molina y Armel Ramírez Lozano, llegaron en un vehículo Sedán de placa QFU 490, cuando fueron interceptados por los miembros del Gaula Militar y los obligaron a bajarse.
Ese día, los militares llegaron al sitio, se distribuyeron en tres grupos que se ubicaron en posiciones estratégicas en el kilómetro 5 de la vía que comunica a Ibagué con Rovira.
Los militares con control absoluto de la situación, agredieron con disparos de fusil de dotación a los cinco hombres y con los cuerpos ya inertes, alteraron la escena para aparentar la supuesta existencia de un enfrentamiento para justificar un posible ilícito.
“Es un vacío que nunca vamos a llenar, nunca pero al menos tenemos la gran satisfacción que esta lucha nos llevó a limpiar el nombre de ellos que era lo más importante”, concluyó Ruth Sánchez.











