Las disidencias de las Farc, autodenominadas FARC-EP, respondieron al presidente Gustavo Petro en X, desmintiendo sus declaraciones y afirmando que los representantes en la mesa de diálogo no los representan.
La reacción se produce tras la visita de Petro al Cauca, donde el municipio de Morales fue escenario de un ataque que dejó cuatro muertos y nueve heridos. Petro calificó el incidente como una «narcotoma» y criticó a las disidencias por perpetuar economías ilícitas de cocaína y oro.
Las disidencias negaron estas acusaciones, afirmando que el gobierno no ha cumplido con los acuerdos de sustitución de cultivos ilícitos. Criticaron que las políticas actuales no ofrecen soluciones reales a los campesinos.
Petro condenó la violencia y lamentó la pérdida de vidas jóvenes en el conflicto. Las disidencias insistieron en que no están involucradas en ningún proceso de paz y que quienes dialogan en su nombre no los representan, asegurando que «no existe diálogo en Colombia con el Estado Mayor Central de las FARC-EP».
La situación en el Cauca sigue siendo crítica, poniendo en evidencia los desafíos que enfrenta la administración de Petro para lograr la paz y justicia social en Colombia.











