Human Rights Watch (HRW) y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos denunciaron que decenas de presos políticos en Venezuela cumplen hasta un año sin comunicarse con familiares, abogados o cualquier otra persona, bajo un régimen de aislamiento absoluto que constituye, según las organizaciones, una forma de tortura aplicada por el gobierno de Nicolás Maduro.
El informe “Venezuela: presos políticos aislados del mundo” documenta 19 casos de detención en incomunicación, donde los detenidos, en su mayoría vinculados a partidos de oposición, han sido privados de llamadas, visitas y cualquier contacto externo desde el día de su arresto.
Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de HRW, calificó estos casos como “un ejemplo desgarrador de la brutalidad de la represión en Venezuela” y urgió a los gobiernos extranjeros a intensificar esfuerzos diplomáticos para garantizar la liberación de los detenidos.
Las investigaciones incluyeron entrevistas a familiares y revisión de documentos presentados a las autoridades venezolanas, en su mayoría sin respuesta, mostrando la falta de protección de los derechos humanos y violaciones al derecho internacional.
El aislamiento prolongado no solo afecta a los detenidos, sino que también genera sufrimiento profundo en sus familias, quienes permanecen en la incertidumbre sobre la suerte de sus seres queridos.











