Según el capitán Carlos Yepes, la combustión se desarrolla entre raíces y capas de material muerto que pueden alcanzar un metro de profundidad, mientras los organismos de socorro trabajan manualmente para localizar y liquidar los focos.
Lo que está ocurriendo en el Bosque de Galilea tiene una explicación en las propias características del ecosistema pues durante años, las hojas y otros restos vegetales se acumulan sobre el suelo hasta formar una gruesa capa de materia orgánica.
Cuando las raíces y esa materia vegetal entran en procesos de descomposición, pueden generarse condiciones para una combustión bajo tierra.
Así lo explicó el capitán Carlos Yepes, delegado departamental de Bomberos del Tolima:
“La candela va por ese sector y lo que hace es que empieza a quemar la raíz de los árboles, por eso es que muchos árboles se mueren y se caen”, sostuvo Yepes.
La emergencia fue reportada por habitantes del sector hace unos ocho días. Desde entonces, los organismos de socorro han tenido que realizar excavaciones para encontrar los puntos donde permanece activo el fuego.
En Galilea, la capa de materia vegetal muerta alcanza aproximadamente 70 centímetros y puede llegar a un metro de profundidad.
Esto explica por qué las lluvias no han conseguido extinguir completamente la emergencia. Aunque ha llovido en el sector, el agua no necesariamente alcanza la profundidad donde se encuentra la combustión.
El incendio tampoco avanza como una llama convencional. Su desplazamiento es lento y permanece oculto, pero puede continuar consumiendo raíces y afectar los árboles.
Los equipos de emergencia trabajan con herramientas manuales, excavaciones y agua, mientras brigadas de Pereira y Melgar se preparan para recorrer el terreno y determinar por dónde pasó la línea de fuego.
Por ahora, una parte del incendio ya fue confinada, es decir, dejó de avanzar, pero los organismos de socorro todavía deben establecer dónde comenzó y hasta dónde llegó la combustión subterránea.











