Ni la institución, ni los padres del menor responsable han dado claridad de lo ocurrido a la familia del menor.
El caso en que resultó lesionado el hijo de María Fernanda Torres, además de resumirse como el típico cuadro de recocha entre compañeros, concluye con un brazo fracturado y una cirugía de urgencia para el afectado.
De acuerdo al relato del estudiante de 12 años de edad del grado séptimo del Colegio Cisneros de Ibagué, el pasado 24 de julio después del mediodía estaba a pocos minutos de ingresar a la última clase, cuando al mostrar molestia por la recocha que le estaba haciendo uno de sus compañeros en un hombro, lo empujo y este en respuesta le devolvió una patada que lo hizo caer y lastimarse uno de sus brazos.
Según la mujer, el estudiante se fue hacia enfermería y allí la encargada le prestó las primeras atenciones, pero la hinchazón de la extremidad no paraba.
Cuando María Fernanda llegó a las 3 p.m. a recoger a su hijo, le llamó la atención que este no salía, por lo que al ser informada de que estaba en enfermería, se dirigió allí y preguntó qué sucedió.
Cabe anotar que, hasta ese momento, la institución educativa no le había dado aviso de lo ocurrido, por lo que se enteró cuando llegó por él para ir a casa.
Ya en horas de la tarde, ante la inflamación constante y la recomendación de una de sus hermanas, la mujer se dirigió con su hijo a Asotrauma, donde por medio de la póliza del seguro estudiantil le realizaron una radiografía donde se observaba la fractura en su brazo derecho, siendo remitido de forma inmediata a cirugía y recibiendo una incapacidad de un mes.
Torres cuestionó, como en el caso de su hijo al infringir alguna de las normas de convivencia de la institución, ha sido citada de manera inmediata y hasta se ha disculpado con los padres de ser el caso, pero en esta situación donde mereció una intervención quirúrgica, no se han tomado los correctivos pertinentes.
Señala que trató de hablar con la mamá del estudiante responsable de la agresión, pero la única respuesta que recibió fue “que le habrá hecho su hijo al mío para que reaccionara de esa forma”.
Reconoce que, a diferencia de muchas familias de la institución, que gozan de una vida más acomodada, ella sostiene la educación de su hijo vendiendo almuerzos en una construcción de esta ciudad.











