Ricaurte Rivera Sierra, pequeño productor de arroz aseguró que la falta de competitividad del sector no es culpa de Fedearroz; obedece, en gran medida, al abandono estatal, los altos costos de los insumos, el contrabando y el rezago en infraestructura.
Con 48 años de experiencia en el cultivo de arroz y 40 hectáreas sembradas junto a su hija, Ricaurte Rivera Sierra se sumó a las voces de inconformidad del sector arrocero frente a los cuestionamientos del ministro de Agricultura a la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz.
El productor de la meseta de Ibagué defendió el papel de la Federación en la modernización del campo, destacando sus aportes en asistencia técnica, investigación genética, agricultura de precisión, optimización del riego y desarrollo de herramientas para reducir los costos de producción.
Rivera Sierra también resaltó el acompañamiento de Fedearroz para que pequeños productores puedan avanzar en la comercialización de su propio arroz y generar valor agregado.
Sin embargo, dirigió sus críticas al Gobierno Nacional por lo que considera una deuda histórica con el sector agropecuario.
Según afirmó, los arroceros enfrentan insumos hasta un 30 % más costosos que en países como Perú, Ecuador y Estados Unidos, además de dificultades relacionadas con el contrabando, la falta de distritos de riego y las deficiencias en carreteras, ferrocarriles y puertos.
“A esta mesa de cuatro patas le falta una, ministro: el Estado”, manifestó el agricultor, al señalar que los productores, la academia y la Federación han contribuido al desarrollo del sector, mientras que, en su opinión, el Gobierno no ha cumplido suficientemente con su responsabilidad.
Finalmente, invitó al ministro a trabajar de la mano con los arroceros para mejorar la competitividad y atender los problemas estructurales que afectan la rentabilidad del cultivo.










