Rider Rojas reveló que los habitantes tuvieron que salir a rescatar heridos y enfrentar las llamas en medio de la emergencia.
La tragedia que sacudió a Planadas, Tolima, durante la noche del domingo 1 de noviembre sigue dejando al descubierto la dimensión de los devastadores ataques con explosivos que golpearon diferentes sectores del casco urbano. El personero municipal, Rider Rojas, entregó un crudo relato de lo ocurrido y reveló detalles de una emergencia en la que, según denunció, la propia comunidad tuvo que convertirse en primera respondiente para auxiliar a las víctimas.
De acuerdo con el funcionario, hacia las 9:45 de la noche se escucharon fuertes detonaciones en distintos puntos del municipio, entre ellos las instalaciones del hospital que funciona temporalmente mientras se construye una nueva sede, el sector de Simón Bolívar, la pista aérea y los barrios Aeropuerto y Ciudad Jardín. Las explosiones provocaron destrucción, vidrios estallados, viviendas afectadas y personas heridas en medio de una escena de angustia y desesperación.
Uno de los momentos más dramáticos se vivió en el hospital, donde se registró un incendio y graves afectaciones en la infraestructura, especialmente en el área de farmacia. Rojas aseguró que la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia fue superada y que fueron los habitantes quienes ayudaron a rescatar a personas entre los escombros, atender a los heridos e incluso combatir las llamas. Ante la falta de un lugar adecuado para recibir a los lesionados, se habilitó la institución educativa Santo Domingo Savio y se solicitó apoyo de ambulancias de Chaparral y Ataco.
El balance entregado por el personero es estremecedor: cuatro personas fallecidas, entre ellas una bebé de apenas dos meses de nacida, 18 heridos y más de 170 viviendas afectadas, algunas con daños estructurales y otras con destrucción de ventanales y vidrios. Las víctimas mortales eran personas jóvenes, conocidas en la población y con proyectos de vida que quedaron truncados por esta acción violenta.
Pero la denuncia del personero va más allá de los daños materiales y las víctimas. Rider Rojas señaló que, durante los momentos más críticos de la noche, la comunidad no habría recibido el acompañamiento oportuno de la Policía y el Ejército, por lo que fueron los propios habitantes quienes asumieron las labores iniciales de socorro. La llegada de refuerzos de la Fuerza Pública se produjo posteriormente, según indicó.
El funcionario advirtió que actualmente el municipio no cuenta con un centro asistencial en condiciones de garantizar la atención de urgencias, una situación especialmente delicada para una población superior a los 30.000 habitantes. Los hospitales de Ataco y Chaparral están a aproximadamente dos horas o más de distancia, lo que representa un riesgo para quienes necesiten atención inmediata.
Tras el Consejo de Seguridad y el Comité de Gestión del Riesgo, el Gobierno Nacional se comprometió a instalar un hospital de campaña y adoptar medidas para recuperar la capacidad de atención médica. Además, la Personería anunció gestiones ante la Unidad para las Víctimas, con el propósito de garantizar ayudas humanitarias, alojamiento, alimentación y acompañamiento psicológico a las familias damnificadas.
El personero calificó lo sucedido como una grave vulneración del Derecho Internacional Humanitario, al señalar que la población civil y la misión médica deben permanecer al margen de las hostilidades. Mientras tanto, Planadas intenta levantarse de una de las noches más dolorosas de su historia reciente, con familias enlutadas, viviendas destruidas, heridos y una comunidad que todavía siente miedo de hablar sobre lo ocurrido.











