En una reciente declaración, James Rubin, encargado de la oficina antipropaganda del Departamento de Estado de Estados Unidos, ha reiterado la preocupación de la administración de Joe Biden ante lo que describen como una campaña sistemática de desinformación liderada por Rusia en toda América Latina. Según Rubin, el régimen ruso busca socavar el apoyo a Ucrania y propagar animadversión hacia Estados Unidos y la OTAN.
El Departamento de Estado había señalado previamente que Rusia está financiando una extensa campaña de desinformación en la región, aprovechándose de la apertura del entorno informativo en países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, México, Venezuela, Brasil, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
Rubin destacó que, aunque no han hecho señalamientos precisos, el caso de Colombia ilustra la preocupación de Estados Unidos. Mencionó específicamente al canal oficial del Gobierno colombiano, RTVC, que ha vuelto a difundir contenidos del canal ruso Russia Today (RT), conocido por representar la perspectiva del presidente ruso Vladimir Putin.
El funcionario estadounidense explicó que Rusia está orquestando una campaña desde Chile para captar medios de comunicación locales y creadores de opinión en toda América Latina, difundiendo propaganda que aparenta ser información independiente. Rubin señaló que este proceso ocurre en varios países, incluyendo Argentina, Chile, Colombia, México, Cuba, Venezuela y Brasil.
Según Rubin, la campaña rusa en Latinoamérica busca «justificar lo injustificable», haciendo referencia a la invasión rusa a Ucrania. Acusan a Kiev de poseer armas biológicas, entre otras afirmaciones que Rubin calificó como «ideas disparatadas». Afirmó que Rusia intenta hacer creer a la gente en América Latina que Estados Unidos es culpable de la guerra en Ucrania, cuando, según él, fue una decisión unilateral de Rusia invadir a su vecino.
La preocupación de Estados Unidos radica en las dificultades que enfrenta Ucrania para obtener un apoyo completo de América Latina, África y otros países en Asia. Mientras algunos gobiernos de izquierda en la región han expresado neutralidad ante el conflicto ucraniano, Estados Unidos busca alertar sobre la manipulación de Rusia y garantizar una comprensión precisa de los eventos en disputa.











