Tras más de 14 meses de investigación, operaciones encubiertas e interceptaciones telefónicas, la Policía Nacional de Colombia desmanteló una red dedicada al tráfico de mujeres y niñas provenientes de comunidades indígenas del Puerto Ayacucho, en Venezuela.
Las autoridades confirmaron la captura de tres cabecillas del grupo criminal, que se encargaban de captar a las víctimas en zonas vulnerables del país vecino y trasladarlas ilegalmente a Puerto Carreño, en el departamento de Vichada, donde eran obligadas a ejercer la prostitución.
Los detenidos serán judicializados por los delitos de concierto para delinquir, trata de personas agravada, proxenetismo con menor de edad, estímulo a la prostitución y utilización de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales con menores de 18 años.
De acuerdo con un estudio de la ONG internacional Walk Free, Venezuela es el segundo país más vulnerable de Latinoamérica frente a la esclavitud moderna, solo superado por Haití. El informe advierte que la trata de personas, el matrimonio forzado, la esclavitud sexual y el trabajo infantil afectan principalmente a poblaciones con escasa protección social y limitados derechos.
Este nuevo golpe a las redes de explotación humana evidencia la gravedad de un delito que, según datos internacionales, genera más de 150 mil millones de dólares al año y continúa afectando de manera desproporcionada a comunidades indígenas y migrantes en la frontera colombo-venezolana.











