Entre 2020 y 2026, la corporación ha destinado recursos en la planificación ambiental, la restauración de ecosistemas, la adaptación al cambio climático y el ordenamiento del territorio con comunidades indígenas del departamento.
La Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, presentó ante autoridades indígenas y sus comunidades los resultados de la gestión ambiental desarrollada en conjunto con resguardos y organizaciones indígenas, con el propósito de fortalecer la protección del territorio y la conservación de los recursos naturales.
La rendición de cuentas se llevó a cabo en el resguardo indígena La Luisa, en el municipio de Guamo, con la participación de la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso Iannini, y Alfredo Capera, representante de las comunidades indígenas en el Consejo Directivo de la entidad. Durante la jornada, se expusieron las principales acciones, proyectos y estrategias adelantados con los pueblos originarios.
Desde 2020, la corporación ha invertido más de 12.583 millones de pesos en acciones que protegen el ambiente y mejoran las condiciones de vida de mujeres y hombres indígenas. Estas acciones se han construido de la mano con resguardos y organizaciones indígenas, bajo los principios de eficiencia, transparencia y cercanía con la comunidad.
“Desde Cortolima reconocemos la cultura ancestral y el relacionamiento que tienen con los recursos naturales. Vengo con la frente en alto porque he cumplido con los compromisos: son más de 12.500 millones de pesos invertidos en este tiempo en beneficio de las comunidades indígenas, y así es como debe hacerse el trabajo en lo público, junto a las comunidades”, afirmó la directora.
Inversión histórica para territorios indígenas
En cuanto a proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático, Cortolima invirtió $2.272 millones en la construcción y el mantenimiento de 14 reservorios. Estas obras garantizan el suministro de agua para actividades agrícolas, ganaderas y domésticas en Natagaima (Yaco Molana, Nataroco y Olirco), Coyaima (Chenche Zaragoza, Mesa de San Juan, Santa Marta, Lomas de Guaguarco y Las Palmas) y Ortega (Balsillas, Palermo, Vuelta del Río, Guatavita Tua, Sortija y Cucharo San Antonio).
De igual manera, en los municipios priorizados por la intensidad de las épocas de sequía, se destinaron $691 millones a la instalación de 200 sistemas de recolección y aprovechamiento de agua lluvia, que permiten a las familias almacenar agua para épocas de escasez. A esto se suma la entrega de estufas ecoeficientes, que ayudan a proteger los bosques, y de 100 huertas caseras, que impulsan la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria.
Además, la entidad destinó cerca de $3.000 millones en estrategias de educación ambiental, participación y liderazgo comunitario en once municipios del Tolima, junto a organizaciones como CRIT, FICAT, ACIT y ARIT, y conformó dos grupos comunitarios de monitoreo en Natagaima y Rioblanco.
Agua, planificación y restauración para conservar el territorio
En materia de saneamiento básico se invirtieron $3.529 millones en proyectos que reducen la contaminación de las fuentes hídricas. Entre ellos se cuentan la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Mesa de Ortega, en Ortega, que mejora el manejo de las aguas servidas y protege los ecosistemas, y la entrega de 21 Sistemas de Tratamiento de Aguas Residuales.
Para la planificación ambiental del territorio, la corporación invirtió más de $1.000 millones entre 2020 y 2026 con el fin de ordenar más de 146.000 hectáreas en la cuenca del río Amoyá y avanzar en el Plan de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas (Pomca) del río Opia y directos al Magdalena. También destinó $688 millones en el plan de manejo del complejo de páramo Chili-Barragán, implementó la estrategia complementaria para conservar el bosque seco tropical de Yaví y Pocharco, en Natagaima, y actualizó el plan de manejo del Parque Natural Regional Wepe Wala.
Finalmente, en restauración ecológica y agroforestería, la autoridad ambiental adelantó proyectos por cerca de $1.800 millones. Estos recursos permitieron, por ejemplo, intervenir cerca de 199 hectáreas en Ortega, Natagaima, Coyaima, Prado, Planadas, Chaparral y Rioblanco, con acciones que recuperan ecosistemas, protegen la biodiversidad y fortalecen el vínculo de las comunidades con su territorio.










