Ya es popular y se ha vuelto un fenómeno social, las diferentes visitas de personas del común, empresas y familias, que ven en el parque de Galarza, la mejor manera de compartir amor con los demás.
Al parque continuamente llegan vehículos y gente a pie, a repartir ayudas, comida, ropa, etc. Los beneficiarios de los buenos corazones, son los vendedores ambulantes de tinto, dulces y comida que frecuentan el parque, además de personas que llegan a otras actividades.
Uno de los casos fue el de un taxi, que se detuvo, llamó a algunas vendedoras que se encontraban allí con sus niños, y les obsequiaron prendas de vestir nuevas. El vehículo iba con dos damas de mediana edad que repartieron blusas, faldas, jeans, bermudas, entre otros artículos.
Para La Voz del Pueblo, hablan algunas de las mujeres del sector: “Llegó un taxi y nos regalaron ropa nueva para los niños y para nosotras, se acercaron y nos preguntaron las tallas de los niños; a mi hija le regalaron una faldita y una camisa, a mí, un short y una bermuda”.
Según las mujeres, es algo que pasa frecuentemente en el parque y que, para ellos, son una bendición las personas que se acercan a ayudarles.
Hay que decir que el parque ha sido foco de consumo de alucinógenos, de otras actividades no legales y que la comunidad ibaguereña, de buen corazón, ha dirigido su mirada hacia este lugar, para manifestar su amor por el prójimo y la gente necesitada.











