Con pérdidas por el desplome de los precios y producción represada en las fincas, Cajamarca busca alternativas para rescatar la economía de este tubérculo catalogado como el segundo mejor de Colombia. El primer puesto se lo lleva Brasil.
La primera Feria Internacional de la Arracacha llega a Cajamarca con un reto urgente de ayudar a visibilizar un producto emblemático del campo tolimense en momentos en que sus cultivadores enfrentan una de las crisis comerciales más difíciles de los últimos años.
El alcalde Camilo Valencia explicó que la arracacha representa entre $120.000 y $124.000 millones anuales para la economía municipal. Pese a su importancia, los precios se han desplomado y parte de la cosecha permanece en las fincas, sin que los productores encuentren condiciones favorables para venderla.
El mandatario calificó la situación como: “la peor crisis de la historia de la arracacha en Cajamarca” y señaló que el impacto se extiende a numerosos sectores, debido a la dependencia económica del municipio respecto de esta actividad agrícola.
“La feria surge como una vitrina para aumentar el reconocimiento del producto, incentivar su consumo y abrir caminos hacia nuevos mercados“, dijo Valencia.
La estrategia incluye impulsar su transformación en alimentos y bebidas, con el fin de diversificar la oferta y agregar valor a la producción campesina.
Entre las iniciativas mencionadas por Valencia figura un destilado de arracacha desarrollado durante más de ocho años, cuyo proceso de registro y patente está en marcha.
El alcalde espera que la feria, a realizarse el próximo 28 de octubre en los bajos de la Gobernación del Tolima, permita ampliar la visibilidad del producto y fortalecer la tradición agrícola de Cajamarca.
Sin embargo, el reto inmediato sigue siendo encontrar salidas comerciales para la cosecha que hoy se queda en las fincas y mejorar las condiciones económicas de quienes viven de cultivarla.










