Esta persona oriunda del municipio de Roncesvalles, lleva 15 días viviendo en condición de calle y comiendo sobras de comida de restaurantes y sin recibir el apoyo de nadie.
Con la ilusión de poder empezar a construir un presente y un futuro mejor para su familia, Jhon Jairo Pinzón dejó su vida en Roncesvalles y partió hace poco más de 15 días en un recorrido cuyo destino final era Ucrania, donde esperaba combatir en la guerra contra Rusia.
Este hombre, de 44 años de edad, sacó prestado dinero para el viaje, pero al llegar a la capital de España, su contacto en territorio ucraniano no le volvió a contestar los mensajes, ni las llamadas, comenzando una de las pruebas más difíciles de su vida, sobrevivir solo en tierras extranjeras.
“Dormí en los baños del aeropuerto, sin comida, con frío y tomando agua del mismo baño”, indicó Pinzón al relatar cómo fueron sus primeros días solo en la ciudad de Madrid, de donde fue sacado, tomando como rumbo el pueblo de Santiago de la Espada en la región de Andalucía.
En diálogo con la Voz del Pueblo, el hombre de 44 años de edad, con voz cansada, reveló cómo ha tenido que vivir durmiendo la calle, comer las sobras de comida de los restaurantes que dejan los clientes, sufriendo el rechazo de las personas por ser colombiano indocumentado.
Como pudo y con algo de dinero que le quedaba, logró conseguir una línea celular, para poder comunicarse con su familia, estar en contacto con su esposa y sus hijos, los cuales aquí también están pasando una situación difícil en materia económica.
En cuanto a las razones por las cuales se fue a territorio europeo a combatir en una guerra que no es suya, manifestó que un hombre al que conoce con el nombre de ‘Emmanuel’, lo contactó y le ofreció viajar a sumarse a la resistencia contra el Ejército Ruso a cambio de un pago de 3.500 euros, fuera de alimentación y hospedaje.
Ante esta posibilidad de cambiar y mejorar la situación económica de su hogar, tomó rumbo hacia la pesadilla que ahora está viviendo.
Como puede, envía algo de dinero a su familia para su sustento, evita los albergues, para no tener inconvenientes con turcos o marroquíes, quienes son bastante problemáticos, aseguró Pinzón.











