Vecinos aseguran que el abuelo tenía familiares y que una segunda persona presuntamente recibía su pensión. Las autoridades deberán verificar esa información y establecer si existieron responsabilidades por abandono.
Un caso estremecedor sacude a Ibagué tras la muerte de Teodoro Caicedo Díaz, un adulto mayor encontrado sin vida en una habitación del sector de la carrera Cuarta Estadio con calle 22. Las condiciones en las que fue hallado encendieron las alarmas y desataron interrogantes sobre el cuidado que recibía y el posible abandono que habría sufrido.
La denuncia fue revelada por Albeiro Mora, líder de las plazas de mercado de Ibagué, quien contó a La Voz del Pueblo que el lunes en horas de la noche recibió el llamado de vecinos que alertaron sobre el fallecimiento. Lo más preocupante es que días antes la comunidad ya había solicitado ayuda por la situación en la que vivía el hombre, lo que motivó una visita de la Secretaría de Desarrollo Social Comunitario para verificar su estado de salud y ofrecerle traslado a un lugar adecuado. Sin embargo, el adulto mayor no habría aceptado la propuesta y permaneció en la habitación.
El panorama que encontraron fue alarmante. Según Mora, los investigadores indicaron que el hombre posiblemente llevaba más de un día de fallecido. Además, el cuerpo presentaba lesiones en las que, presuntamente, ya había presencia de gusanos, mientras que la habitación se encontraba en condiciones de higiene deficientes y con fuertes olores.
Pero hay otro aspecto de la denuncia que exige respuestas. Según Albeiro Mora, habitantes del sector aseguran que Teodoro Caicedo Díaz tenía familiares y que una segunda persona estaría cobrando una pensión superior a los tres millones de pesos. Esta información, que aún debe ser verificada, genera preguntas sobre quién recibía esos recursos, cuál era su destino y si el adulto mayor contaba con el acompañamiento y la atención que necesitaba mientras vivía en esas condiciones.
Ante esta situación, Mora pidió la intervención de la Fiscalía General de la Nación para que investigue tanto las circunstancias de la muerte como la información relacionada con los familiares y el presunto cobro de la pensión. La pregunta de fondo es inevitable: si existían familiares y alguien presuntamente recibía ese dinero, ¿por qué el adulto mayor habría permanecido en semejantes condiciones? La respuesta deberá establecerse con pruebas, sin anticipar responsabilidades.










