Su testimonio revela la angustia de una emergencia médica inesperada y el drama económico que enfrenta para cumplir el deseo de traerla a Colombia y despedirla junto a sus seres queridos.
Una historia de dolor, impotencia y desesperación vive la familia de la ibaguereña Paola Restrepo, quien falleció en Polonia tras sufrir una grave complicación de salud. Su compañero sentimental, Camilo Díaz, relató a La Voz del Pueblo los dramáticos momentos que vivieron antes de su muerte y el difícil panorama que enfrentan ahora para traerla de regreso a su tierra.
Según contó Camilo, Paola había llegado a Polonia el pasado 17 de agosto. La pareja esperaba conseguir una oportunidad laboral, pero el viernes anterior a la emergencia les informaron que finalmente no serían contratados por la agencia con la que tenían previsto trabajar. Ante la situación, comenzaron a buscar otras alternativas y consiguieron la posibilidad de desplazarse hacia los alrededores de Varsovia para recoger manzanas.
Sin embargo, los planes cambiaron abruptamente el sábado por la mañana. Camilo recordó que la noche anterior Paola se encontraba bien, sin molestias aparentes. Al levantarse y organizar algunas pertenencias de su maleta, comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza y poco después perdió el conocimiento.
La situación empeoró en cuestión de minutos. De acuerdo con su testimonio, Paola volvió a presentar un episodio más fuerte, acompañado de movimientos involuntarios en las manos, los pies y la boca. Desesperados, quienes estaban con ella pidieron ayuda a otros huéspedes y al administrador del lugar, hasta conseguir que llamaran a una ambulancia.
La mujer fue trasladada a un centro médico, pero su estado era tan delicado que los profesionales de salud ordenaron su remisión urgente a Cracovia. Un helicóptero fue utilizado para llevarla hasta esa ciudad, donde debía ser sometida a una cirugía de emergencia.
Camilo contó que, después de la intervención, permaneció esperando noticias mientras los médicos realizaban evaluaciones para determinar su evolución. Aunque inicialmente le informaron que había salido de cirugía, Paola no reaccionaba y los exámenes continuaban mostrando un panorama crítico.
Finalmente, los médicos le comunicaron la noticia que jamás imaginó recibir: Paola había fallecido. “Ella estaba muy bien”, recordó Camilo al describir lo repentino de una tragedia que lo dejó enfrentando el duelo en un país extranjero, con barreras idiomáticas y lejos de sus seres queridos.
Pero el sufrimiento no terminó allí. Ahora, la familia debe reunir una suma considerable de dinero para repatriar el cuerpo de Paola y darle el último adiós en Colombia. Según relató su compañero sentimental, la funeraria les advirtió sobre los plazos para adelantar las gestiones y los cobros adicionales que tendrían que asumir si se prolongaba la permanencia.
“Lo único que nos hace falta es el dinero”, expresó Camilo en su llamado desesperado a la solidaridad.











