Así lo explicó Jonathan Ortiz, geólogo y docente de la Universidad del Tolima, quien aclaró que todavía no es posible afirmar que se trate de un verdadero “enjambre sísmico”.
La seguidilla de movimientos telúricos registrada desde el pasado domingo en Chaparral continúa generando inquietud entre la comunidad. Jonathan Ortiz, geólogo, docente de la Universidad del Tolima y consultor en gestión del riesgo de desastres, explicó que el comportamiento de la sismicidad en esta zona presenta características que deben seguir siendo estudiadas.
Ortiz señaló que, inicialmente, se contempló la posibilidad de que los movimientos correspondieran a réplicas de un sismo principal; sin embargo, la frecuencia y las diferencias en las magnitudes han llevado a considerar otro escenario.
“Cuando empezamos a observar que las magnitudes son tan distintas, pero adicional a ello tenemos una recurrencia muy frecuente, ahí ya no estamos hablando de un sismo principal, sino de varios sismos sin que exista uno principal”, explicó el geólogo.
El experto agregó que Chaparral se encuentra en un contexto geológico particular, debido a la presencia de al menos cinco fallas geológicas activas, lo que convierte al municipio en una zona donde puede presentarse actividad sísmica.
una hipótesis apunta al terremoto del 10 de agosto
Uno de los aspectos analizados por los expertos es la posible relación entre la actividad actual y el terremoto registrado el pasado 10 de agosto. Ortiz explicó que, aunque todavía no existe una conclusión definitiva, esta hipótesis actualmente cobra fuerza dentro de los estudios que se adelantan.
“Buena parte de la corteza terrestre puede verse afectada. Esto sucede porque las zonas de debilidad pueden realmente perturbarse y generar algo así como un efecto dominó”, manifestó.
No obstante, el geólogo fue enfático en señalar que todavía no se puede afirmar que lo ocurrido en Chaparral corresponda definitivamente a un “enjambre sísmico”, pues también podría tratarse de la perturbación de una falla. La determinación dependerá de los estudios y del análisis de los datos que adelante el Servicio Geológico Colombiano.
llamado a la preparación y prevención
Ante la continuidad de los movimientos, Ortiz hizo énfasis en que la principal herramienta de la gestión del riesgo es la preparación. Recomendó a las autoridades y comunidades revisar los protocolos establecidos en los planes municipales de gestión del riesgo, identificar los puntos de encuentro y verificar las condiciones de la infraestructura.
El experto advirtió que no solamente un sismo de gran magnitud puede generar afectaciones, pues la ocurrencia frecuente de movimientos de menor magnitud también puede comprometer estructuras que ya presenten algún nivel de vulnerabilidad.
Kit de emergencia
Ortiz también insistió en la importancia de contar con un kit de emergencia en los hogares. Entre los elementos recomendados mencionó un botiquín básico, linterna y chaleco reflectivo, además de otros elementos que permitan responder ante una eventual emergencia.
Para el geólogo, la preparación también implica conocer previamente los puntos de encuentro y las zonas seguras, preferiblemente espacios abiertos alejados de estructuras que puedan representar un riesgo durante un sismo.
Finalmente, frente a la posibilidad de que la actividad sísmica actual active otras fallas geológicas, Ortiz explicó que, aunque teóricamente una perturbación podría afectar estructuras cercanas, hasta el momento no se han detectado señales de activación de fallas circundantes como la de Ibagué, de acuerdo con el monitoreo mencionado durante la entrevista.











