Por primera vez Quintero Melo, habló sobre la controversia generada tras la decisión de un sector de la Junta Directiva. Aseguró que continúa en el cargo y afirmó que solo la Superintendencia del Subsidio Familiar tiene la facultad de removerlo.
Por primera vez desde que se conoció la decisión de un sector de la Junta Directiva de Comfatolima de dar por terminado su contrato laboral, el director administrativo, Nelson Norbey Quintero Melo, rompió el silencio y calificó lo ocurrido como un “intento de golpe de Estado” al interior de la Caja de Compensación.
En diálogo con La Voz del Pueblo, el directivo aseguró que continúa al frente de la entidad y explicó que la decisión adoptada por el Consejo Directivo no tiene efectos definitivos, pues la ley establece que la remoción de un director administrativo debe contar con el control de legalidad de la Superintendencia del Subsidio Familiar.
Este medio de comunicación conoció que el 14 de enero de 2026 el Consejo Directivo aprobó, con el voto favorable de siete de sus diez integrantes, la terminación del contrato laboral de Quintero Melo. Sin embargo, conforme a la Ley 21 de 1982, esa determinación no depende exclusivamente del Consejo Directivo, sino que requiere la aprobación de la Superintendencia, entidad encargada de ejercer el control de legalidad sobre las decisiones de las cajas de compensación familiar.
Además, la aparente remoción estuvo sustentada en presuntas irregularidades relacionadas con el proyecto de vivienda Lagos Club Comfatolima. No obstante, Quintero sostuvo que la Superintendencia revisó el proceso y encontró que el proyecto fue aprobado legalmente.
“Se había dicho que mi salida era por jubilación, pero eso es falso. El motivo fue el proyecto de vivienda, que decían que era ilegal y que no había sido aprobado. La Superintendencia revisó las actas y encontró que todo fue aprobado unánimemente. Todo estaba legal”, afirmó.
El director también reveló el impacto personal que le dejó la disputa jurídica y administrativa:
“Esto afectó la imagen de la Caja y a mí personalmente me afectó en el aspecto moral y de mi salud. Yo no era hipertenso y ahora soy del club de los hipertensos”, manifestó.
Según Quintero Melo, durante el tiempo que se mantuvo la controversia varios proyectos institucionales quedaron paralizados.
“La Caja tuvo un estancamiento. Muchos proyectos no se pudieron desarrollar o se demoraron por esta situación. Afortunadamente siempre actuamos dentro del marco legal y la Superintendencia ya adelanta investigaciones por esas actuaciones”, aseguró.
Frente a las versiones que señalan a algunos dirigentes, como Mario Díaz, rector de UniEspinal, de estar detrás de su intento de salida, el director evitó hacer señalamientos directos.
“Eso se dicen. Ahí están las actas y la Superintendencia revisó todo. Está claro como el agua”, respondió.
Sobre la situación del consejero Ricardo Gutiérrez, Quintero explicó que la Superintendencia lo declaró inhabilitado y advirtió que las actuaciones en las que su voto haya sido determinante podrían perder validez.
“Cuando una persona está inhabilitada, todo lo que actuó es nulo. Si con su voto se conformó una mayoría para una decisión, esa decisión se cae”, indicó.
Pese a la crisis interna, el director envió un mensaje de tranquilidad a empresarios y afiliados.
“Vamos a seguir trabajando con independencia. La Caja es una entidad privada y seguiremos fortaleciendo los programas y el bienestar de los trabajadores. La confianza de los afiliados la vamos a devolver con trabajo responsable y resultados”, sostuvo.










