El muro cayó sin aviso sobre una mujer que descansaba con tres menores. El estruendo despertó a todo el barrio.
La madrugada en el barrio Arrancaplumas, en Honda, no volvió a ser la misma. Lo que era una noche tranquila terminó en una pesadilla cuando un barranco cedió y se llevó parte de una vivienda junto con los sueños de una familia que dormía sin imaginar lo que venía.
María Paula Castañeda aún no logra asimilar lo ocurrido. Su voz, entrecortada, revive cada segundo del momento en que todo cambió.
“Eran como las 5:30 de la mañana cuando escuchamos ese ruido tan duro… mi mamá empezó a gritar pidiendo ayuda. Todos estábamos dormidos. Cuando salí, ya la pared se había ido al abismo con mi hermana y los niños”, relató.
Su hermana, Marisol Castañeda, fue quien llevó la peor parte. Dormía junto a tres menores cuando la estructura colapsó.
“Los niños están vivos de milagro… pero a mi hermana le cayó todo encima. Ella fue la que recibió el golpe más fuerte”, contó María Paula.
En medio del caos, no hubo tiempo de esperar. Fueron los vecinos quienes, sin pensarlo, se convirtieron en rescatistas.
“La gente escuchó el estruendo y salió. Sacaron lazos y comenzaron a ayudarnos a sacar a los niños… gracias a ellos todos salieron. Cuando los bomberos llegaron, ya estábamos afuera”, dijo.
Pero más allá del susto, queda una herida más profunda: la impotencia.
“Eso se venía advirtiendo hace años. La pared estaba agrietada, cada vez peor. Le dijimos a la alcaldía, pero no hicieron nada”, aseguró.
Hoy, la familia enfrenta otra realidad. Sin casa, sin pertenencias y con el miedo aún latente.
“Lo perdimos todo. Estamos donde una familiar, pero no sabemos qué va a pasar. Dicen que nos ayudan con unos meses de arriendo… ¿y después qué?”, cuestionó.
Marisol permanece adolorida y en shock, al igual que los niños, que aún no logran borrar de su mente el momento en que la tierra se los quiso tragar.
Entre lágrimas y angustia, María Paula solo pide algo que parece simple, pero que hoy se vuelve urgente: una oportunidad para empezar de nuevo.
“Solo queremos una ayuda real… porque esto no fue solo un derrumbe, fue la vida la que se nos vino abajo”.











